Conservación del suelo: convertir residuos en fertilidad

El suelo, un recurso vivo y estratégico

Madrid. 07.07.2026. Cada 7 de julio se celebra el Día Internacional de la Conservación del Suelo, una fecha que recuerda algo esencial: el suelo no es solo la superficie sobre la que producimos alimentos, sino un recurso vivo, limitado y estratégico. De su estado dependen la productividad agrícola, la biodiversidad, la calidad del agua y la resiliencia de los territorios rurales frente al cambio climático.

La FAO recuerda que los suelos sanos son la base del desarrollo agrícola, la producción de alimentos y numerosos servicios ecosistémicos. También advierte de que la degradación del suelo se expresa de muchas formas: pérdida de materia orgánica, erosión, salinización, compactación, pérdida de fertilidad o deterioro de su estructura.

En España, este debate tiene una dimensión especialmente relevante para el sector agroganadero. La agricultura y la ganadería generan materiales orgánicos con valor agronómico —como purines, estiércoles, restos vegetales o paja—, pero su gestión debe realizarse con planificación, trazabilidad y criterios técnicos. Cuando estos flujos no se gestionan adecuadamente, pueden producir externalidades ambientales, entre ellas emisiones, molestias locales o contaminación difusa por nitratos. En este artículo explicaremos las mejores prácticas para garantizar que los sueles se mantienen saludables, principalmente a través de la valorización de materia orgánica como energía y fertilizantes orgánicos.

Un reto ambiental y productivo

La degradación del suelo puede manifestarse a través de la erosión, la pérdida de materia orgánica, la compactación, la salinización o la contaminación difusa. En los territorios agrarios, este reto exige soluciones que permitan mantener la productividad sin comprometer los recursos naturales. Por ello es necesario avanzar hacia modelos que ayuden al sector primario a producir mejor, con más eficiencia y con menor impacto ambiental.

Pérdida de materia orgánica.
01 Pérdida de materia orgánica.
Uso desequilibrado de nutrientes.
02 Uso desequilibrado de nutrientes.
Erosión por viento o agua.
03 Erosión por viento o agua.
Contaminación difusa asociada a una gestión inadecuada de fertilizantes o deyecciones.
04 Contaminación difusa asociada a una gestión inadecuada de fertilizantes o deyecciones.
Menor capacidad del suelo para retener agua y carbono.
05 Menor capacidad del suelo para retener agua y carbono.

De residuo a recurso: una oportunidad para el territorio

La agricultura y la ganadería generan materiales orgánicos con valor agronómico, como purines, estiércoles, restos vegetales o paja. Gestionados correctamente, estos flujos pueden convertirse en una fuente de nutrientes y materia orgánica para el suelo.

El enfoque adecuado no pasa por señalar al sector ganadero, sino por dotarlo de soluciones técnicas, trazables y viables. Agricultores y ganaderos son actores esenciales para conservar el suelo, porque trabajan directamente sobre el territorio y necesitan herramientas que les permitan cumplir con exigencias ambientales crecientes sin perder competitividad. 

El problema no es la actividad agroganadera, sino la falta de herramientas suficientes para valorizar bien sus flujos orgánicos.

La economía circular permite transformar una carga ambiental en un recurso útil.

La proximidad entre producción de residuos, valorización y uso agrícola reduce impactos logísticos y ambientales.

Biometano y digestato para cerrar el ciclo de los nutrientes

La actividad de Biorig se basa en la valorización de residuos orgánicos mediante digestión anaerobia. Este proceso permite transformar materiales agroganaderos en biogás, que posteriormente se depura para producir biometano. Al mismo tiempo, genera digestato, una corriente rica en materia orgánica y nutrientes que puede valorizarse como base para la producción de fertilizantes orgánicos.

Entrada de residuos orgánicos agroganaderos y agroindustriales.

Recepción de materiales como purines, estiércoles, paja o subproductos orgánicos para su tratamiento.

Digestión anaerobia en condiciones controladas.

Proceso biológico sin oxígeno que transforma la materia orgánica en biogás dentro de digestores monitorizados.

Producción de biogás y posterior depuración a biometano.

Generación de biogás y eliminación de impurezas para obtener un gas renovable apto para su uso energético.

Obtención de digestato.

Generación del material orgánico resultante tras la digestión anaerobia, rico en nutrientes y materia orgánica.

Valorización del digestato como fertilizante orgánico.

Tratamiento del digestato para convertirlo en un producto fertilizante útil, seguro y regulado.

Retorno de nutrientes al suelo agrícola.

Aplicación agronómica del fertilizante orgánico para devolver al suelo nutrientes y materia orgánica.

Del digestato a una enmienda orgánica

Uno de los elementos diferenciales del modelo de Biorig es la valorización del digestato como fertilizante orgánico CFP 3, conforme al Reglamento (UE) 2019/1009. Esto implica que el digestato no se plantea como un residuo sin destino, sino como una materia valorizable que debe cumplir requisitos de calidad, estabilidad y seguridad para su aprovechamiento agronómico.

El fertilizante orgánico CFP 3 permite aportar materia orgánica y nutrientes al suelo, contribuyendo a mejorar su fertilidad y a reducir la dependencia de fertilizantes minerales. Además, al contar con un marco regulado, favorece una aplicación más trazable, planificada y ajustada a las necesidades reales de los cultivos.

Una gestión más ordenada para proteger suelos y aguas

La contaminación por nitratos es uno de los grandes retos asociados a la gestión de nutrientes en zonas agrícolas y ganaderas. La valorización del digestato como fertilizante orgánico regulado puede contribuir a una gestión más ordenada, porque permite conocer mejor el origen, la composición y el destino de los nutrientes aplicados al suelo.

No se trata de sustituir el criterio agronómico, sino de reforzarlo. La aplicación de fertilizantes orgánicos debe realizarse dentro de planes de fertilización que tengan en cuenta las necesidades del cultivo, las características del suelo, los periodos adecuados de aplicación y los límites establecidos por la normativa.

Conservar el suelo es, en definitiva, proteger la base productiva y ambiental de nuestros territorios. La valorización de residuos agroganaderos y agroindustriales a través de la digestión anaerobia permite avanzar hacia un modelo más circular, en el que los nutrientes se recuperan, se gestionan con trazabilidad y vuelven al campo en forma de fertilizante orgánico. En Biorig trabajamos para que este proceso contribuya a una gestión más eficiente de los residuos, a la producción de energía renovable y a una fertilización más sostenible, reforzando el papel del sector primario como aliado imprescindible en la conservación del suelo y en la transición ecológica.

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Digestión anaerobia y biometano: claves para la transición energética

De residuos orgánicos a biogases gracias a la digestión anaerobia

Madrid, 30.06.26. La energía verde es el pilar de la transición energética y una de las principales vías para reducir emisiones, mejorar la independencia energética y avanzar hacia un modelo más sostenible. En un contexto marcado por la necesidad de descarbonizar la economía y reducir la dependencia de fuentes externas, la obtención de energía a través de la digestión anarobia se posiciona como una solución estratégica para garantizar un suministro energético más seguro, competitivo y alineado con los objetivos climáticos europeos.

La digestión anaerobia (o también «digestión anaeróbica») es un proceso biológico en el que la materia orgánica se descompone en ausencia de oxígeno. Este fenómeno ocurre de forma natural, pero en las plantas de tratamiento se reproduce en condiciones controladas para maximizar su eficiencia. Su desarrollo permite no solo sustituir fuentes fósiles, sino también transformar la forma en la que se producen, gestionan y consumen los recursos energéticos.

¿Cómo funciona la digestión anaerobia?

Durante el proceso de digestión anaerobia, los microorganismos transforman los residuos orgánicos en biogás (compuesto principalmente por metano y dióxido de carbono) y en un subproducto conocido como digestato. Este biogás, tras un proceso de purificación, puede convertirse en biometano, un gas renovable con características equivalentes al gas natural y apto para su uso energético.

De esta manera, lo que tradicionalmente se ha gestionado como un residuo pasa a convertirse en un recurso. El metano deja de emitirse de forma difusa a la atmósfera y se captura para su aprovechamiento energético, reduciendo emisiones y mejorando la eficiencia del sistema. Al mismo tiempo, el digestato puede valorizarse como fertilizante orgánico, contribuyendo a mejorar la calidad del suelo y a reducir la dependencia de fertilizantes químicos.

¿Por qué es importante este proceso?

La gestión de los residuos orgánicos se ha convertido en uno de los grandes desafíos ambientales y productivos de la actualidad. En sectores como el agroganadero, donde se generan millones de toneladas de purines, estiércoles y restos agrícolas cada año, el problema no es solo su volumen, sino la forma en la que se gestionan.

Cuando estos residuos se descomponen sin control, liberan metano a la atmósfera, un gas con un elevado impacto climático. Además, esta gestión tradicional puede generar problemas de olores, contaminación de suelos y aguas, y una creciente presión regulatoria sobre agricultores y ganaderos. En este contexto, dar respuesta a este reto requiere soluciones que sean eficaces, aplicables y sostenibles en el tiempo, como la digestión anaerobia, para optimizar la gestión de estos residuos.

La digestión anaerobia, motor de la transición energética

Más allá de la gestión de residuos, la digestión anaerobia desempeña un papel estratégico en la transición energética. Permite reducir emisiones, optimizar recursos y generar energía renovable de forma gestionable y local.

En Biorig trabajamos para dar respuesta a este reto desde una perspectiva integrada y de proximidad, transformando residuos agroganaderos en energía renovable y fertilizantes orgánicos, y contribuyendo a una gestión más eficiente y sostenible de los recursos.

De esta forma, avanzamos hacia un modelo energético más equilibrado, conectado con el territorio y alineado con los principios de la economía circular.

Con ello contribuimos a transformar la gestión de los residuos en una oportunidad energética y territorial.

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Del PNRR a 2030: ¿qué futuro le espera al biometano en Italia?

¿Seguirá creciendo el biometano después del PNRR?

En los últimos años, el biometano ha asumido un papel cada vez más central en el proceso de transición energética de Italia. Gracias a las inversiones impulsadas por el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR) y a los nuevos mecanismos de apoyo, el sector ha registrado un crecimiento significativo, favoreciendo tanto la construcción de nuevas plantas como la reconversión de numerosas instalaciones de biogás ya existentes. Una transformación que ha contribuido a consolidar una cadena de valor industrial hoy más estructurada y preparada para afrontar una nueva fase de desarrollo.

Pero, ¿qué ocurrirá una vez finalice el impulso extraordinario del PNRR?

Esta es la pregunta a la que intenta responder el nuevo Biomethane & Biofuels Report 2026 del Observatorio Energy & Strategy de la POLIMI School of Management. El documento ofrece una fotografía de un sector que ya ha superado su fase pionera y que dispone de tecnologías maduras, competencias consolidadas y un interés creciente por parte de los inversores. Al mismo tiempo, pone de manifiesto que la consecución de los objetivos nacionales para 2030 dependerá de la capacidad de crear un entorno favorable para la inversión, caracterizado por un marco regulatorio estable, una mayor simplificación administrativa y una visión industrial a largo plazo.

A continuación, se presentan cinco aspectos clave extraídos del informe que ayudan a comprender en qué punto se encuentra hoy el sector y cuáles serán los principales retos de los próximos años.

Cinco conclusiones clave del informe

El biometano es ya una tecnología madura

Durante muchos años, el biometano fue considerado una tecnología prometedora, pero todavía en fase de desarrollo. Hoy el escenario ha cambiado profundamente. Según el informe del Observatorio Energy & Strategy, el biometano representa uno de los vectores energéticos renovables más maduros y disponibles de forma inmediata para contribuir a la descarbonización del sistema energético italiano.

Uno de los principales puntos fuertes de esta cadena de valor es la posibilidad de aprovechar las infraestructuras de gas natural ya existentes. A diferencia de otras tecnologías emergentes, el biometano puede inyectarse directamente en la red y utilizarse en las mismas aplicaciones que el gas natural, favoreciendo una transición gradual sin necesidad de desarrollar nuevas redes de distribución.

En los últimos años, además, el sector se ha beneficiado de una importante aceleración de las inversiones, impulsada tanto por la construcción de nuevas plantas como por la reconversión de instalaciones agrícolas de biogás. Este proceso ha contribuido al desarrollo de capacidades técnicas, cadenas de valor industriales especializadas y modelos de desarrollo cada vez más eficientes.

En otras palabras, el reto ya no está relacionado con la madurez de la tecnología, sino con la capacidad del sistema para acompañar su implantación a una escala cada vez mayor.

2030 representa la verdadera prueba para el sector

El crecimiento registrado en los últimos años es significativo, pero el informe pone de manifiesto que alcanzar los objetivos fijados por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) requerirá un nuevo cambio de ritmo.

Los escenarios elaborados por el Observatorio estiman una producción nacional de entre 2,9 y 3,8 mil millones de Smc al año para 2030, mientras que el objetivo nacional se sitúa en 5 mil millones de Smc. Por tanto, sigue existiendo una brecha importante que solo podrá cerrarse manteniendo el impulso inversor y creando condiciones favorables para el desarrollo de toda la cadena de valor.

Las cifras clave del informe

  • Objetivo del PNIEC para 2030: 5 mil millones de Smc/año
  • Escenario conservador: 2,9 mil millones de Smc/año
  • Escenario optimista: 3,8 mil millones de Smc/año
  • Brecha estimada: entre 1,2 y 2,1 mil millones de Smc/año

Más que un elemento de preocupación, esta diferencia representa una clara indicación de las oportunidades que el sector todavía tiene por delante. El mercado dispone de un importante margen de crecimiento, siempre que se mantengan políticas capaces de apoyar su desarrollo más allá de la finalización de las medidas extraordinarias del PNRR.

Los incentivos han puesto en marcha el camino. Ahora hace falta continuidad

Uno de los aspectos más interesantes que pone de relieve el informe es el papel desempeñado por las políticas públicas. El PNRR y los mecanismos de apoyo han representado un acelerador fundamental para el desarrollo de nuevos proyectos y para la reconversión de numerosas plantas existentes. Sin embargo, los operadores del sector subrayan que el siguiente paso requiere algo diferente a los incentivos extraordinarios: una perspectiva estable a largo plazo.

Las inversiones en biometano tienen, de hecho, horizontes industriales plurianuales. Por este motivo, la continuidad del marco regulatorio se convierte en un elemento tan determinante como el propio apoyo económico.

Entre las principales prioridades identificadas por el informe se encuentran:

  • Simplificación de los procedimientos administrativos
  • Reducción de los plazos para las conexiones a la red de gas
  • Mayor integración de la cadena de valor
  • Un marco regulatorio estable y previsible a largo plazo

El crecimiento del sector dependerá, por tanto, no solo de la disponibilidad de recursos financieros, sino también de la capacidad para construir un ecosistema favorable a la inversión y a la innovación.

El valor del biometano va más allá de la producción de energía

La contribución del biometano no se limita a sustituir al gas fósil. Su desarrollo permite valorizar biomasa, residuos agrícolas y subproductos orgánicos de acuerdo con los principios de la economía circular, transformando materiales que representan un coste de gestión en un recurso energético renovable.

Esta característica convierte al biometano en una tecnología especialmente interesante también desde el punto de vista del desarrollo territorial. Además de producir energía, esta cadena de valor contribuye a generar nuevas oportunidades económicas para el sector agrícola, favorece una gestión más sostenible de los residuos orgánicos y refuerza la resiliencia energética del país.

El informe también pone de relieve que el biometano puede desempeñar un papel estratégico en aquellos sectores donde la electrificación resulta más compleja, como determinados procesos industriales y parte del sector del transporte. En este sentido, el biometano no representa una alternativa a la electrificación, sino una solución complementaria capaz de ampliar las herramientas disponibles para alcanzar los objetivos de descarbonización.

Después del PNRR comienza la verdadera fase de desarrollo

Si los últimos años han estado marcados por el inicio de una nueva etapa de inversiones, el periodo que acompañará al sector hasta 2030 será el de su madurez industrial.

El verdadero desafío ya no será demostrar el valor del biometano, ampliamente reconocido, sino crear las condiciones necesarias para que esta cadena de valor pueda seguir creciendo de forma estable, competitiva y sostenible.

Esto significa favorecer una mayor integración a lo largo de toda la cadena de valor, impulsar la innovación tecnológica, reforzar el diálogo entre instituciones, empresas y territorios, y desarrollar una planificación a largo plazo capaz de dar continuidad a las inversiones.

El informe del Politécnico transmite, por tanto, un mensaje claro: el sector ha alcanzado un grado de madurez que le permite contribuir de manera significativa a los objetivos energéticos y climáticos de Italia. Su evolución dependerá ahora, sobre todo, de la capacidad del sistema país para acompañar su crecimiento mediante políticas coherentes y una visión industrial compartida.

La contribución de Biorig al desarrollo del sector

En este contexto se enmarca también el compromiso de Biorig, que ha elegido Italia como uno de sus mercados estratégicos para el desarrollo del biometano. Gracias a la fortaleza de su sector agrícola, a la disponibilidad de residuos agroganaderos y al crecimiento experimentado por la cadena de valor en los últimos años, el país reúne las condiciones necesarias para consolidar un sector capaz de contribuir de forma decisiva a la transición energética.

El objetivo de Biorig es contribuir a este proceso mediante nuevas plantas alimentadas con residuos agroganaderos y un modelo basado en la economía circular, la valorización de los recursos locales y la integración con el territorio. No se trata únicamente de producir energía renovable, sino también de generar valor para el sector primario, crear nuevas oportunidades para las comunidades rurales y acompañar el crecimiento de una cadena de valor industrial capaz de combinar innovación, sostenibilidad y desarrollo económico.

Una visión plenamente alineada con las conclusiones del informe del Politécnico, que identifica el biometano como una de las tecnologías llamadas a desempeñar un papel cada vez más relevante en la descarbonización, la seguridad energética y la competitividad de Italia durante los próximos años.

Tramitación ambiental del biometano: la garantía de seguridad y excelencia de las plantas

Las plantas cuentan con un proceso de garantías ambientales elevado para asegurar su integración

Madrid. 05.06.2026. Cada proyecto de biometano comienza mucho antes de que se coloque la primera piedra. Antes de iniciar su construcción, debe superar un proceso de evaluación ambiental, urbanística y administrativa que tiene un objetivo claro: garantizar que la instalación es compatible con el entorno, cumple la normativa vigente y dispone de todas las medidas necesarias para proteger el medio ambiente y a las comunidades locales. 

¿Por qué es necesaria la tramitación ambiental? 

La tramitación ambiental es el conjunto de procedimientos mediante los cuales las administraciones públicas evalúan los posibles efectos de un proyecto sobre el territorio antes de autorizar su construcción y operación. 

En el caso de las plantas de biometano, esta evaluación resulta especialmente relevante porque son instalaciones vinculadas a la gestión y valorización de residuos orgánicos. Por ello, deben acreditar desde el inicio aspectos como: 

La idoneidad de su ubicación. 

La compatibilidad urbanística del emplazamiento. 

La protección de la biodiversidad y los espacios naturales. 

La gestión de olores, ruido y emisiones. 

La protección de aguas superficiales y subterráneas. 

La seguridad industrial de las instalaciones. 

La correcta gestión de los subproductos generados durante el proceso. 

Este análisis permite identificar potenciales impactos, diseñar medidas preventivas y correctoras y verificar que el proyecto cumple con toda la legislación aplicable antes de recibir autorización. 

Cronograma: del inicio de la evaluación ambiental

Instalaciones como las plantas de biometano cuentan con una tramitación ambiental que puede prolongarse durante años hasta la obtención de los permisos ambientales, imprescindibles para iniciar la construcción y operación de los activos.

Definición y diseño del proyecto

El promotor analiza distintas alternativas de emplazamiento y diseño para seleccionar la opción técnica, ambiental y socialmente más adecuada.

Estudios de campo y caracterización ambiental

Equipos especializados realizan trabajos de análisis del territorio para estudiar factores como, por ejemplo, la fauna y la flora, los hábitats y espacios protegidos; la hidrología; la calidad del aire y acústica; el paisaje; el patrimonio cultural y arqueológico; los riesgos naturales e inundabilidad o el contexto socioeconómico.

Elaboración del Estudio de Impacto Ambiental

Con la información recopilada se redacta el Estudio de Impacto Ambiental (EsIA), un documento técnico que evalúa los posibles efectos del proyecto y define las medidas necesarias para prevenir, corregir o compensar impactos. En proyectos de Biorig, estos estudios se tramitan para la obtención de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), un requisito indispensable para poder obtener la Autorización Ambiental Integrada (AAI) que permite la operación de las plantas.

Consulta a organismos competentes

Durante la tramitación se solicita información y valoración a diferentes administraciones y organismos especializados en materias como medio ambiente, patrimonio cultural, biodiversidad o gestión del agua.

Información pública y evaluación administrativa

La documentación se somete a revisión por parte de las administraciones competentes y, cuando corresponde, a procesos de información pública para garantizar la transparencia y la participación mediante la publicación de la documentación presentada en los boletines oficiales de la administración correpondiente.

Declaración de Impacto Ambiental (DIA)

La administración ambiental emite la Declaración de Impacto Ambiental, donde determina si el proyecto es ambientalmente viable y establece las condiciones obligatorias para su desarrollo.

Autorización Ambiental Integrada (AAI)

En instalaciones como las plantas de biometano, la tramitación incorpora una Autorización Ambiental Integrada, que regula aspectos como emisiones, gestión de residuos, control ambiental, mejores técnicas disponibles y condiciones de operación. Obtener esta autorización es un paso es fundamental para la puesta en marcha del activo.

Licencias y autorizaciones finales

Una vez obtenidas las resoluciones ambientales favorables, el proyecto completa los trámites urbanísticos y sectoriales necesarios para obtener la licencia de obras.

Ready to Build (RtB)

Solo cuando todas las autorizaciones han sido concedidas, el proyecto alcanza el estado de Ready to Build (RtB) y puede iniciar su construcción.

Más allá de la autorización: el control continúa 

La obtención de los permisos no marca el final del proceso ambiental. Los proyectos autorizados deben implantar programas de seguimiento y vigilancia ambiental para comprobar que las medidas aprobadas se cumplen correctamente durante la construcción y la operación de la planta. 

Estos programas incluyen controles periódicos sobre aspectos como, por ejemplo, las emisiones atmosféricas; los niveles de ruido; la gestión de aguas; funcionamiento de los sistemas de control de olores; la protección de la fauna y la flora o la correcta aplicación de medidas preventivas y correctoras. Los estudios ambientales incorporan además planes específicos de vigilancia destinados a verificar el cumplimiento de todas las condiciones establecidas por la administración.

Biorig: rigor ambiental para impulsar la economía circular 

El biometano permite transformar residuos orgánicos en energía renovable, reducir emisiones, producir fertilizantes orgánicos y contribuir a una gestión más sostenible de los recursos agroganaderos. Sin embargo, estos beneficios solo son posibles cuando los proyectos se desarrollan bajo criterios técnicos y ambientales rigurosos.

Ese es, precisamente, el enfoque con el que Biorig impulsa sus proyectos: una industria verde de proximidad, basada en la valorización de materias primas agroganaderas locales y en la integración responsable de las plantas en el territorio. No se trata solo de producir biometano, sino de hacerlo con trazabilidad, seguridad, diálogo con las comunidades y compromiso con el desarrollo económico de las zonas rurales.

La tramitación ambiental constituye precisamente esa garantía. Un proceso exigente que analiza cada proyecto en profundidad, evalúa sus posibles impactos y establece las condiciones necesarias para que pueda integrarse de forma segura y responsable en el territorio.

Porque la transición energética no consiste únicamente en producir energía renovable. Consiste en hacerlo de manera compatible con la protección del medio ambiente, el desarrollo económico local y el bienestar de las comunidades que acogen estas infraestructuras.

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Energía verde: qué es, tipos y ventajas

¿Qué es la energía verde?

La energía verde es aquella que se obtiene a partir de recursos naturales y cuya producción genera un impacto ambiental muy reducido, especialmente en términos de emisiones contaminantes y gases de efecto invernadero.

La energía verde se ha convertido en uno de los conceptos más importantes de la transición energética. Cada vez más hogares, empresas e instituciones buscan alternativas capaces de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y avanzar hacia un modelo energético más sostenible. 

Soluciones capaces de descarbonizar sectores

En un contexto marcado por la necesidad de descarbonizar la economía y reducir la dependencia de fuentes externas, la energía verde se posiciona como una solución estratégica para garantizar un suministro energético más seguro, competitivo y alineado con los objetivos climáticos europeos.

Sin embargo, cuando hablamos de energía verde no nos referimos únicamente a la electricidad producida mediante fuentes renovables. La transformación energética requiere también soluciones capaces de descarbonizar sectores donde la electrificación resulta más compleja, como determinadas industrias, La energía verde forma parte de una transformación más amplia del sistema energético mundial, basada en el despliegue de energías renovables, el desarrollo de gases renovables y una mayor eficiencia en el uso de los recursos. En este contexto, tecnologías como el biometano están llamadas a desempeñar un papel fundamental en la construcción de un sistema energético más limpio, eficiente y circular.

¿Por qué la energía verde es clave para el futuro?

La necesidad de acelerar la transición energética responde a varios desafíos globales.

Aumentar la independencia energética

La energía producida a partir de recursos locales permite reducir la dependencia de combustibles importados y mejorar la seguridad de suministro.

Impulso económico

La transición energética genera nuevas oportunidades de inversión, empleo y actividad industrial, especialmente en áreas rurales y territorios con gran disponibilidad de recursos renovables.

Aprovechar mejor los recursos disponibles

Muchas tecnologías verdes permiten utilizar recursos que ya existen en el territorio, impulsando modelos más eficientes y sostenibles.

Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero

La producción y consumo de energía continúan siendo una de las principales fuentes de emisiones de CO₂. Sustituir los combustibles fósiles por energías verdes es una de las herramientas más eficaces para avanzar hacia la descarbonización.

¿Es lo mismo energía verde que renovable?

Las energías renovables son aquellas que proceden de fuentes capaces de regenerarse de forma natural, como el sol, el viento o el agua. La energía verde va un paso más allá. Además de ser renovable, busca minimizar el impacto ambiental durante todo su ciclo de vida y contribuir activamente a la reducción de emisiones.

En Biorig trabajamos para impulsar esta transformación, desarrollando proyectos de gases renovables que permiten integrar la energía verde en el sistema actual

Tipos de energía verde

Diferentes tecnologías que contribuyen a la transición energética.

Gases renovables
01 Gases renovables Los gases renovables representan una de las soluciones más prometedoras para descarbonizar aquellos sectores donde la electrificación no siempre es viable. Dentro de este grupo destaca especialmente el biometano.
Energía solar
02 Energía solar La energía solar aprovecha la radiación del sol para generar electricidad o calor. Es una de las fuentes renovables con mayor crecimiento en todo el mundo.
Energía eólica
03 Energía eólica La energía eólica transforma la fuerza del viento en electricidad mediante aerogeneradores.
Energía hidraúlica
04 Energía hidraúlica Utiliza la energía del agua para producir electricidad y constituye una de las tecnologías renovables más consolidadas.
Energía geotérmica
05 Energía geotérmica Aprovecha el calor natural del interior de la Tierra para generar energía térmica y eléctrica.

Ventajas del biometano

Mucho más que una energía verde

Reduce emisiones

La producción de biometano permite evitar emisiones asociadas a la gestión convencional de residuos orgánicos y sustituir combustibles fósiles por una alternativa renovable.

Convierte residuos en recursos

La materia prima utilizada para producir biometano procede de residuos ya existentes, favoreciendo una gestión más eficiente y sostenible.

Favorece la economía circular

El proceso no solo genera energía renovable. También produce fertilizantes orgánicos que pueden volver a utilizarse en la actividad agrícola, cerrando el ciclo de los nutrientes.

Impulsa la independencia energética

El biometano se produce localmente a partir de recursos disponibles en el territorio, reduciendo la dependencia de importaciones energéticas.

Descarboniza sectores difíciles de electrificar

Industrias intensivas en energía, procesos térmicos o determinados segmentos del transporte encuentran en el biometano una alternativa renovable compatible con sus necesidades energéticas.

Genera empleo y actividad económica

Las plantas de producción de biometano contribuyen a crear empleo cualificado, atraer inversión y fortalecer el tejido económico local, especialmente en zonas rurales.

El futuro de la energía verde será multienergético

La transición energética no consiste en sustituir una tecnología por otra. El desafío requiere combinar distintas soluciones capaces de trabajar de forma complementaria. La energía solar, la energía eólica, el almacenamiento energético y los gases renovables forman parte de un mismo ecosistema destinado a reducir emisiones y garantizar la seguridad del suministro.

Por eso, cada vez más expertos coinciden en que el futuro energético será multienergético: un modelo donde la electricidad renovable conviva con moléculas verdes como el biometano para ofrecer soluciones adaptadas a las necesidades de cada sector. Esta visión es la que está impulsando Solarig y Biorig mediante el desarrollo de soluciones energéticas integradas que combinan renovables, almacenamiento y gases verdes para acelerar la descarbonización y el desarrollo sostenible de los territorios.

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Biometano en Italia: una oportunidad industrial en pleno crecimiento hacia 2030

El biometano ya es una solución industrial real para descarbonizar sectores clave

Silueta de Italia

El reto ya no es iniciar el sector, sino escalarlo con estabilidad y visión a largo plaz

Una oportunidad energética, industrial y territorial que Italia está llamada a consolidar

El sector del biometano en Italia ha alcanzado un nivel importante de madurez, aunque todavía insuficiente para cumplir los objetivos de 2030. Esta es la fotografía que emerge del encuentro “El biometano en Italia. Perspectivas industriales y trayectorias de desarrollo post-PNRR”, promovido por la Community Biometano de TEHA Group. El mensaje es claro:

La trayectoria está definida, pero es necesario acelerar

Una cadena de valor que crece, pero no lo suficiente 

En los últimos años, el biometano ha experimentado un crecimiento significativo, impulsado por los incentivos y el PNRR derivado de los fondos europeos. Italia se ha consolidado como uno de los mercados más dinámicos de Europa, con una cadena de valor que se está industrializando progresivamente e involucrando a un número creciente de actores a lo largo de todo el ecosistema. 

Sin embargo, este desarrollo aún no es suficiente. Según los análisis presentados por TEHA, el país se encuentra hoy “a medio camino” respecto a los objetivos fijados por el PNIEC para 2030. 

El riesgo no es tanto tecnológico o económico, sino sistémico: sin un refuerzo de las condiciones de mercado y del marco regulatorio, el ritmo actual podría no ser suficiente.

El valor industrial del biometano 

El aspecto más relevante que surge del análisis es el papel del biometano para la industria italiana. 

Si se desarrolla siguiendo la trayectoria prevista por el PNIEC, el biometano puede llegar a cubrir entre el 20% y el 25% del consumo de gas de las industrias hard-to-abate. Se trata de una contribución muy significativa, especialmente en un sistema energético fuertemente dependiente del gas natural, que representa alrededor del 40% del mix energético del país. 

En este sentido, el biometano no es solo una tecnología de transición, sino una auténtica palanca industrial. Permite responder simultáneamente a tres necesidades clave para los grandes consumidores energéticos: 

  • reducir las emisiones
  • estabilizar los costes energéticos  
  • garantizar la seguridad de suministro 

Para los sectores intensivos en energía y difíciles de electrificar, esta combinación representa un factor competitivo decisivo. 

El reto de la inversión 

La brecha respecto a 2030 sigue siendo considerable. Según TEHA, para cerrarla serán necesarios aproximadamente 16.500 millones de euros de nuevas inversiones. Una cifra relevante que demuestra que el desafío ya no es iniciar el sector, sino escalarlo. 

Aquí entra en juego el contexto regulatorio. La fase post-PNRR abre una nueva etapa en la que el sector deberá apoyarse menos en incentivos extraordinarios y más en un sistema estable y predecible. 

Las prioridades son claras: 

  • reglas claras a medio y largo plazo  
  • mecanismos de subasta más regulares y previsibles  
  • un marco capaz de atraer capital privado  

Sin estos elementos, existe el riesgo de frenar precisamente cuando sería necesario acelerar.

Desarrollo territorial y consolidación del sector 

Otro aspecto destacado durante el encuentro es el papel territorial del biometano. Su crecimiento puede activar sinergias relevantes, especialmente en zonas con alta disponibilidad de recursos agrícolas, conectando transición energética y desarrollo económico. En este contexto, el sector no solo contribuye a la descarbonización, sino también a reforzar el tejido productivo local, modernizar las cadenas de valor y favorecer procesos de digitalización y automatización.

En particular, el sur de Italia representa un área con amplios márgenes de crecimiento, aún poco desarrollada pero con un gran potencial.

El panorama que emerge es el de un sector que ha superado su fase inicial, pero que aún debe completar su transformación industrial. El biometano ha demostrado ser una solución concreta, ya disponible e integrable en el sistema energético existente. Ahora el reto es escalarlo y consolidarlo como uno de los pilares de la transición energética italiana.

El papel de Biorig 

En este contexto se sitúa el desarrollo de Biorig, la división de gases renovables de Solarig, que está ampliando su presencia en Italia con un enfoque industrial y de largo plazo. 

La estrategia busca contribuir al crecimiento del sector mediante el desarrollo de nuevos proyectos y la valorización de los recursos agroganaderos, en línea con un modelo de economía circular. El objetivo es reforzar la producción nacional de gas renovable y acompañar la evolución del sistema energético hacia soluciones más sostenibles y resilientes. 

Una fase decisiva 

El biometano italiano se encuentra en una fase decisiva. 

Por un lado, existen todas las condiciones para un salto de escala: demanda industrial, tecnología madura e interés inversor. Por otro, siguen pendientes cuestiones clave relacionadas con la inversión, la regulación y los plazos. 

Como ha señalado TEHA, el próximo paso no será incremental, sino estructural.

Y será precisamente esta capacidad de evolucionar la que determine el papel del biometano en el sistema energético de los próximos años.

Mitos y realidades del biometano: olores, logística o empleo rural desde una instalación operativa 

Así funciona una planta de biometano con más de 20 años de experiencia operativa

Madrid. 06.04.26. El biometano es una energía renovable obtenida a través de residuos orgánicos. Esta tecnología, que cuenta con un desarrollo de más de 40 años en otros países europeos, apenas suma unas 15 instalaciones operativas a inicios de 2025, según los últimos datos recabados por la European Biogas Association (EBA). Debido a esta realidad, la información y divulgación de la tecnología resultan vitales para poder desatar todo el potencial del biometano, tanto desde el punto de vista energético, como también de la gestión de residuos o el desarrollo social y económico del mundo rural.

En este sentido, Biorig organizó un viaje a Friedland (Alemania) junto a vecinos de Castellanos de Villiquera (Salamanca) con el objetivo de mostrar cómo funciona una planta de biometano en operación y su integración en el entorno. La planta, propiedad de EnviTec Biogás, valoriza alrededor de 145.000 toneladas de residuos exclusivamente agroganaderos (purines, estiércoles, gallinaza y cultivos). Friedland opera desde 2007 y se sitúa a apenas 100 metros de las viviendas, conviviendo con normalidad con una población de cerca de 7.000 habitantes. 

El modelo es de similares características al de Biorig, que valoriza materias primas del sector primario: exclusivamente purines, estiércol y paja. De esta manera, las plantas que opera la compañía son una solución para la mejora de la gestión de estos residuos de cercanías en las explotaciones ya existentes, lo que sumado al uso de las últimas tecnologías y las mejores técnicas disponibles garantizan que la operación de estas instalaciones no suponen un inconveniente para la población cercana.

Mitos y realidades del biometano

“Las plantas de biometano huelen”

❌ MITO: El almacenamiento y el proceso están confinados y tratados mediante biofiltros. Si la gestión es correcta, no hay emisiones de olor al exterior.

“El biometano puede descarbonizar el consumo de gas natural”

✅ REALIDAD: Es equivalente al gas natural y puede inyectarse en la red existente, permitiendo descarbonizar industria, transporte y calefacción sin nuevas infraestructuras.

“La cercanía a municipios es problemática”

❌ MITO: Existen plantas a escasos 100 metros de viviendas funcionando con normalidad. La clave es la gestión y el control de los procesos.

“La logística del biometano genera molestias”

❌ MITO: Los residuos ya cuentan con logística propia que es sustituida por la de las plantas de biometano. Organiza y optimiza los flujos ya existentes del sector agroganadero.

“Las plantas siempre gestionan lodos o residuos peligrosos”

❌ MITO: Instalaciones como las de Biorig trabajan con residuos agroganaderos ya existentes y de proximidad: exclusivamente purines, estiércoles y paja.

“El digestato es líquido y huele”

❌ MITO: Tras estar más de 60 días en el proceso a altas temperaturas, el digerido pierde los gases que generan olor. Es estable, no huele y se asemeja a tierra húmeda y, en el caso de Biorig, se valoriza como fertilizante orgánico.

“El biometano genera empleo rural”

✅ REALIDAD: Genera empleo directo e indirecto y dinamiza la economía local. En la planta de Friedland trabajan unas 20 personas entre puestos directos e indirectos, la mayoría residentes del municipio.

“Las plantas contaminan acuíferos”

❌ MITO: Las instalaciones están impermeabilizadas y monitorizadas, permitiendo un mayor control que la gestión actual de los residuos agroganaderos. Además, ordena el flujo de los nutrientes a través de la recogida de residuos y la entrega de fertilizantes orgánicos certificados.

Conocer para decidir 

La visita a Alemania junto a vecinos de Castellanos de Villiquera (Salamanca) se enmarca en la estrategia de Biorig de fomentar el conocimiento y la transparencia entre los distintos grupos de interés. Mostrar ejemplos reales, consolidados y plenamente operativos permite contextualizar los proyectos que la compañía desarrolla en España y explicar con datos y experiencias contrastadas cómo funcionan estas instalaciones.

Biorig impulsa un modelo de economía circular basado en la valorización de residuos agroganaderos, la producción de gas renovable y el desarrollo de los territorios donde opera. En regiones como Castilla y León, donde Biorig impulsa un plan de desarrollo de diez plantas de biometano, este tipo de iniciativas divulgativas resultan clave para explicar el papel de estas infraestructuras en la descarbonización, la gestión eficiente de los residuos agroganaderos y el fortalecimiento del sector primario.

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Biorig constituye la primera Mesa de Diálogo Verde en San Millán de los Caballeros (León)

Contará con 250.000 euros para reinvertir en proyectos medioambientales y socioculturales en el municipio

Madrid. 10.03.26. San Millán de los Caballeros (León) ha celebrado la constitución de la primera Mesa de Diálogo Verde impulsada por Biorig, coincidiendo con el inicio de los trabajos de construcción de la planta de biometano en el municipio. Este nuevo órgano participativo se configura como un espacio permanente de encuentro y seguimiento entre la compañía, el Ayuntamiento y el tejido social local, con el objetivo de garantizar la transparencia, canalizar propuestas y reforzar la licencia social del proyecto. Además de su función de diálogo y fiscalización, la Mesa gestionará una partida de 250.000 euros aportados por Biorig para financiar iniciativas medioambientales y socioculturales que serán definidas y votadas en el propio municipio.

En la sesión, celebrada a finales de febrero, participaron 14 personas representantes. Entre los miembros de la Mesa de Diálogo Verde se encontraban perfiles del Ayuntamiento, la Asociación Villanoble de San Millán de los Caballeros, vecinos independientes del municipio y profesionales de las áreas de EPC, Desarrollo, Logística y ESG de Biorig. Con esta primera convocatoria queda formalmente constituido un órgano estable de participación que acompañará al proyecto durante toda su vida operativa.

Un espacio permanente para informar, escuchar y acordar 

La Mesa de Diálogo Verde es un instrumento recogido en el procedimiento interno de gestión social de Biorig. Se configura como un órgano consultivo, participativo y de seguimiento que tiene tres funciones principales: garantizar la transparencia sobre el funcionamiento de la planta, canalizar dudas o propuestas de los vecinos y evaluar los proyectos de reinversión comunitaria.

Helena Amigo, Project Manager de Biorig e integrante de la Mesa, explicó que la Mesa permitirá a los vecinos transmitir todas sus dudas o ideas sobre los proyectos sociales, además de cualquier cuestión relativa al funcionamiento de la planta. “Creemos que es muy importante contar con esta Mesa de Diálogo y sobre todo creemos que nos diferencia el hecho de poder tener un trato directo con los vecinos de manera regular”, sentenció.

La Mesa de Diálogo Verde será un grupo que se reunirá un mínimo de dos veces al año y contará con actas, seguimiento de acuerdos y mecanismos de evaluación de impactos sociales, ambientales y económicos.

Representatividad y toma de decisiones

Uno de los elementos diferenciales de esta Mesa es su composición plural. Además del Ayuntamiento y la compañía, están representadas asociaciones locales y vecinos a título individual, garantizando diversidad y equilibrio.

El alcalde de San Millán de los Caballeros, Alberto García, valoró especialmente este enfoque. La iniciativa, señaló, “no solo cuenta con el Ayuntamiento, sino también con la asociación cultural y con vecinos independientes, que van a tener voz y voto”. En su opinión, esta fórmula amplía la participación más allá de los cauces institucionales tradicionales y permite que el conjunto del municipio intervenga en las decisiones vinculadas al proyecto.

La experiencia previa de diálogo también fue puesta en valor por los representantes del tejido asociativo. Luis Artero, miembro de la Asociación Villanoble y participante en la Mesa, destacó la disponibilidad mostrada por la empresa desde el inicio del proyecto, subrayando que las explicaciones técnicas se han repetido tantas veces como ha sido necesario para resolver dudas.

Ese componente pedagógico y de proximidad es clave en los proyectos industriales de nueva implantación en entornos rurales de Biorig, donde la información rigurosa y accesible resulta fundamental para el correcto desarrollo de todas las fases de vida de las plantas de biometano.

250.000 euros para proyectos decididos en el municipio  

La Mesa de Diálogo Verde será además el órgano encargado de evaluar y seleccionar los proyectos de reinversión comunitaria financiados por Biorig. La Mesa de Diálogo Verde de San Millán de los Caballeros contará con 250.000 euros presupuestados por la compañía para su desembolso a lo largo de toda la vida útil de la planta.

Las iniciativas financiadas permiten que los fondos lleguen directamente a cada vecino a través de programas y propuestas definidas por en el propio municipio

Las iniciativas podrán estar vinculadas a ámbitos socioculturales, educativos o medioambientales, y deberán cumplir criterios objetivos de impacto social, viabilidad técnica y capacidad de ejecución. La evaluación se realizará mediante un sistema de puntuación transparente y consensuado por los miembros de la Mesa.

El alcalde destacó que este modelo supone una fórmula diferente a la tradicional aportación económica puntual, ya que permite financiar actividades que “llegan directamente a cada vecino” a través de programas y propuestas específicas definidas en el propio municipio.

Transición energética con arraigo territorial 

MESADIALOGOVERDE

La constitución de la Mesa en San Millán marca el inicio de un modelo que Biorig desplegará progresivamente en el conjunto de sus proyectos. Un modelo que combina rigor técnico, participación ciudadana y compromiso con el desarrollo económico local.

En un momento en el que Solarig —matriz de Biorig— avanza hacia una compañía energética más industrial, competitiva y global, instrumentos como la Mesa de Diálogo Verde refuerzan su apuesta por una transición ecológica que genere empleo de calidad y dinamización económica en el territorio.

San Millán de los Caballeros se convierte así en el primer municipio en activar formalmente este espacio de diálogo estructurado, integrando desde el inicio del proyecto un mecanismo permanente de información, seguimiento y decisión compartida.

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Los profesionales de Biorig se suman al II Concurso de Fotografía de Solarig

Las instantáneas reflejan el vínculo entre las personas y los entornos donde operan

Madrid, 13-02–26. Una imagen vale más que mil palabras. Y, en esta ocasión, también sirve para contar cómo se construye la transición energética desde el terreno, desde el día a día y desde las personas que la hacen posible. Con motivo del Día Mundial de la Energía, Solarig ha celebrado la II edición del Concurso de Fotografía, donde los profesionales de Biorig también se han sumado a esta iniciativa que pone en valor la mirada interna de los profesionales que impulsan los proyectos energéticos en distintos puntos del mundo.

El concurso se estructura en tres categorías —Proyectos, Sostenibilidad y Espacios Corporativos y Personas— y nace con el objetivo de ofrecer un espacio creativo desde el que mostrar, de forma cercana y auténtica, cómo se desarrolla el trabajo diario en el ámbito de las energías renovables. En esta segunda edición, el certamen ha vuelto a demostrar la implicación de los equipos y la diversidad de miradas que conviven dentro de la organización.

En el caso de Biorig, las fotografías recibidas reflejan con especial claridad el vínculo entre las personas y el entorno en el que operan. Las imágenes se localizan en territorios como las provincias de Teruel, Soria, Huesca o León, así como en Roma, y muestran escenas cotidianas del trabajo de nuestros equipos sobre el terreno. Al igual que ocurre con las plantas de biometano, los profesionales de Biorig están profundamente ligados a los territorios en los que desarrollan su actividad, integrándose en ellos y trabajando desde el respeto, la cercanía y el conocimiento local.


Estas instantáneas permiten observar lo que no siempre se ve: el esfuerzo diario, la dimensión humana de los proyectos y la realidad del biometano más allá de la infraestructura. A través de la fotografía, los equipos de Biorig han abierto una ventana para compartir cómo se impulsa la transición energética desde dentro, combinando rigor técnico, compromiso ambiental y arraigo territorial.

Contar también forma parte del camino. Y hacerlo a través de imágenes reales, tomadas por quienes viven el proyecto en primera persona, refuerza una manera de entender la energía basada en las personas, el territorio y una transición energética responsable y compartida.

 

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La ONU reconoce al biometano como clave para cumplir 9 ODS

Aportan beneficios ambientales, sociales y económicos que difícilmente pueden lograrse con otras renovables

dos hombres dandose la mano

Madrid, 10 de febrero de 2026. Cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de aquí a 2030 exige soluciones capaces de actuar de forma simultánea sobre el clima, la energía, el territorio y la gestión de los recursos. En este contexto, un reciente documento del Comité de Energía Sostenible de Naciones Unidas reconoce al biogás y al biometano como vectores clave para avanzar en hasta nueve ODS de la Agenda 2030.

Según el informe, los gases renovables no solo contribuyen a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que aportan beneficios ambientales, sociales y económicos que difícilmente pueden lograrse con otras tecnologías renovables de forma aislada.

Del residuo al recurso: una solución transversal 

El biogás se produce a partir de residuos orgánicos, purines, estiércoles, residuos agrícolas, que, si no se gestionan adecuadamente, liberan metano a la atmósfera. A través de la digestión anaerobia, estos residuos se transforman en energía renovable y en subproductos de alto valor, como fertilizantes orgánicos.  

Cuando el biogás se purifica, se obtiene biometano, una molécula renovable con las mismas propiedades que el gas natural fósil, capaz de sustituirlo directamente en usos industriales, térmicos o de transporte, sin necesidad de nuevas infraestructuras gasistas. Biorig utiliza exclusivamente purines, estiércoles y paja para la generación de biogás, el cual se depura hasta convertirlo en biometano, CO2 biogénico y digestato de alta calidad, con el que se elabora bajo el Reglamento 2019/1009 (UE) un fertilizante orgánico certificado. 

Nueve ODS en una sola solución

Naciones Unidas destaca la contribución directa de los gases renovables a nueve Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre los que destacan:

ODS 2 – Hambre cero

La valorización de residuos orgánicos y su conversión en digestato, que puede emplearse como fertilizante orgánico, mejora la salud del suelo, incrementa la disponibilidad de nutrientes y permite mantener los rendimientos agrícolas reduciendo la dependencia de fertilizantes sintéticos de origen fósil.   

ODS 3 – Salud y bienestar

Una gestión ordenada de los residuos orgánicos reduce riesgos ambientales asociados a su tratamiento inadecuado y contribuye a entornos más saludables, especialmente en zonas rurales y periurbanas.

ODS 5 – Igualdad de género

En entornos rurales, el desarrollo de nuevas industrias asociadas a los gases renovables puede tener un impacto positivo en la cohesión social y en la generación de oportunidades,contribuyendo una participación más equilibrada en nuevas actividades económicas vinculadas a la transición energética.

ODS 6 – Agua limpia y saneamiento

La valorización de residuos orgánicos reduce la presión sobre suelos y acuíferos y mejora la resiliencia hídrica, tanto a través de una mejor gestión de nutrientes como del aumento de la capacidad de retención de agua de los suelos.

ODS 7 – Energía asequible y no contaminante

El biometano es una energía renovable, local, almacenable y gestionable, que puede sustituir al gas fósil utilizando las infraestructuras existentes, contribuyendo a un sistema energético más limpio y seguro.

ODS 9 – Industria, innovación e infraestructuras

Su compatibilidad con la red gasista permite una descarbonización industrial inmediata, especialmente en sectores difíciles de electrificar.

ODS 11 – Ciudades y comunidades sostenibles

La valorización de biorresiduos contribuye a una gestión más eficiente de los residuos orgánicos urbanos y periurbanos, reduciendo vertidos y emisiones difusas.

ODS 13 – Acción por el clima

Al capturar el metano procedente de residuos orgánicos que, de otro modo, se emitiría a la atmósfera, el biogás y el biometano actúan sobre uno de los gases con mayor potencial de calentamiento global.

ODS 15 – Vida de ecosistemas terrestres

Una gestión controlada de residuos y el uso de fertilización orgánica contribuyen a mejorar la calidad del suelo, proteger los ecosistemas y reducir procesos de degradación ambiental.

El modelo de Biorig: ODS desde el territorio  

En Biorig abordamos el desarrollo del biometano desde una perspectiva integral, alineada con los principios de la economía circular, la proximidad y el impacto positivo en los territorios donde operamos. Nuestro modelo se basa en la gestión exclusiva de residuos agroganaderos locales, evitando su almacenamiento prolongado y las emisiones difusas asociadas, y transformándolos en recursos útiles para el sistema energético y el sector primario. 

Esta actividad genera empleo local y cualificado, dinamiza economías rurales y refuerza la colaboración con agricultores, ganaderos y comunidades locales. El despliegue de plantas de biometano implica una cadena de valor intensiva en servicios de proximidad, logística, operación y mantenimiento, que contribuye a fijar actividad económica en el territorio.  

Además, el modelo de Biorig incorpora un compromiso social orientado a la igualdad de oportunidades, el diálogo con el entorno y la reinversión comunitaria, entendiendo que la transición energética debe ser también una transición justa. La transparencia, la participación y la colaboración con las administraciones locales y los agentes del territorio forman parte esencial de este enfoque. 

Una herramienta real para la Agenda 2030  

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible no se alcanzan únicamente con compromisos, sino con soluciones operativas, escalables y disponibles hoy. El biometano es una de ellas. Convertir residuos en energía renovable, fertilización sostenible, empleo local y reducción efectiva de emisiones no es una promesa futura, sino una herramienta ya disponible para avanzar en los a los objetivos climáticos, sociales y económicos marcados por Naciones Unidas de cara a 2030.  

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