Conservación del suelo: convertir residuos en fertilidad

El suelo, un recurso vivo y estratégico

Madrid. 07.07.2026. Cada 7 de julio se celebra el Día Internacional de la Conservación del Suelo, una fecha que recuerda algo esencial: el suelo no es solo la superficie sobre la que producimos alimentos, sino un recurso vivo, limitado y estratégico. De su estado dependen la productividad agrícola, la biodiversidad, la calidad del agua y la resiliencia de los territorios rurales frente al cambio climático.

La FAO recuerda que los suelos sanos son la base del desarrollo agrícola, la producción de alimentos y numerosos servicios ecosistémicos. También advierte de que la degradación del suelo se expresa de muchas formas: pérdida de materia orgánica, erosión, salinización, compactación, pérdida de fertilidad o deterioro de su estructura.

En España, este debate tiene una dimensión especialmente relevante para el sector agroganadero. La agricultura y la ganadería generan materiales orgánicos con valor agronómico —como purines, estiércoles, restos vegetales o paja—, pero su gestión debe realizarse con planificación, trazabilidad y criterios técnicos. Cuando estos flujos no se gestionan adecuadamente, pueden producir externalidades ambientales, entre ellas emisiones, molestias locales o contaminación difusa por nitratos. En este artículo explicaremos las mejores prácticas para garantizar que los sueles se mantienen saludables, principalmente a través de la valorización de materia orgánica como energía y fertilizantes orgánicos.

Un reto ambiental y productivo

La degradación del suelo puede manifestarse a través de la erosión, la pérdida de materia orgánica, la compactación, la salinización o la contaminación difusa. En los territorios agrarios, este reto exige soluciones que permitan mantener la productividad sin comprometer los recursos naturales. Por ello es necesario avanzar hacia modelos que ayuden al sector primario a producir mejor, con más eficiencia y con menor impacto ambiental.

Pérdida de materia orgánica.
01 Pérdida de materia orgánica.
Uso desequilibrado de nutrientes.
02 Uso desequilibrado de nutrientes.
Erosión por viento o agua.
03 Erosión por viento o agua.
Contaminación difusa asociada a una gestión inadecuada de fertilizantes o deyecciones.
04 Contaminación difusa asociada a una gestión inadecuada de fertilizantes o deyecciones.
Menor capacidad del suelo para retener agua y carbono.
05 Menor capacidad del suelo para retener agua y carbono.

De residuo a recurso: una oportunidad para el territorio

La agricultura y la ganadería generan materiales orgánicos con valor agronómico, como purines, estiércoles, restos vegetales o paja. Gestionados correctamente, estos flujos pueden convertirse en una fuente de nutrientes y materia orgánica para el suelo.

El enfoque adecuado no pasa por señalar al sector ganadero, sino por dotarlo de soluciones técnicas, trazables y viables. Agricultores y ganaderos son actores esenciales para conservar el suelo, porque trabajan directamente sobre el territorio y necesitan herramientas que les permitan cumplir con exigencias ambientales crecientes sin perder competitividad. 

El problema no es la actividad agroganadera, sino la falta de herramientas suficientes para valorizar bien sus flujos orgánicos.

La economía circular permite transformar una carga ambiental en un recurso útil.

La proximidad entre producción de residuos, valorización y uso agrícola reduce impactos logísticos y ambientales.

Biometano y digestato para cerrar el ciclo de los nutrientes

La actividad de Biorig se basa en la valorización de residuos orgánicos mediante digestión anaerobia. Este proceso permite transformar materiales agroganaderos en biogás, que posteriormente se depura para producir biometano. Al mismo tiempo, genera digestato, una corriente rica en materia orgánica y nutrientes que puede valorizarse como base para la producción de fertilizantes orgánicos.

Entrada de residuos orgánicos agroganaderos y agroindustriales.

Recepción de materiales como purines, estiércoles, paja o subproductos orgánicos para su tratamiento.

Digestión anaerobia en condiciones controladas.

Proceso biológico sin oxígeno que transforma la materia orgánica en biogás dentro de digestores monitorizados.

Producción de biogás y posterior depuración a biometano.

Generación de biogás y eliminación de impurezas para obtener un gas renovable apto para su uso energético.

Obtención de digestato.

Generación del material orgánico resultante tras la digestión anaerobia, rico en nutrientes y materia orgánica.

Valorización del digestato como fertilizante orgánico.

Tratamiento del digestato para convertirlo en un producto fertilizante útil, seguro y regulado.

Retorno de nutrientes al suelo agrícola.

Aplicación agronómica del fertilizante orgánico para devolver al suelo nutrientes y materia orgánica.

Del digestato a una enmienda orgánica

Uno de los elementos diferenciales del modelo de Biorig es la valorización del digestato como fertilizante orgánico CFP 3, conforme al Reglamento (UE) 2019/1009. Esto implica que el digestato no se plantea como un residuo sin destino, sino como una materia valorizable que debe cumplir requisitos de calidad, estabilidad y seguridad para su aprovechamiento agronómico.

El fertilizante orgánico CFP 3 permite aportar materia orgánica y nutrientes al suelo, contribuyendo a mejorar su fertilidad y a reducir la dependencia de fertilizantes minerales. Además, al contar con un marco regulado, favorece una aplicación más trazable, planificada y ajustada a las necesidades reales de los cultivos.

Una gestión más ordenada para proteger suelos y aguas

La contaminación por nitratos es uno de los grandes retos asociados a la gestión de nutrientes en zonas agrícolas y ganaderas. La valorización del digestato como fertilizante orgánico regulado puede contribuir a una gestión más ordenada, porque permite conocer mejor el origen, la composición y el destino de los nutrientes aplicados al suelo.

No se trata de sustituir el criterio agronómico, sino de reforzarlo. La aplicación de fertilizantes orgánicos debe realizarse dentro de planes de fertilización que tengan en cuenta las necesidades del cultivo, las características del suelo, los periodos adecuados de aplicación y los límites establecidos por la normativa.

Conservar el suelo es, en definitiva, proteger la base productiva y ambiental de nuestros territorios. La valorización de residuos agroganaderos y agroindustriales a través de la digestión anaerobia permite avanzar hacia un modelo más circular, en el que los nutrientes se recuperan, se gestionan con trazabilidad y vuelven al campo en forma de fertilizante orgánico. En Biorig trabajamos para que este proceso contribuya a una gestión más eficiente de los residuos, a la producción de energía renovable y a una fertilización más sostenible, reforzando el papel del sector primario como aliado imprescindible en la conservación del suelo y en la transición ecológica.

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