Las jornadas organizadas por ASAJA Soria ponen en valor a la digestión anaerobia como forma de valorizar fertilizantes orgánicos

Madrid, 19-06-26. La fertilización se ha convertido en uno de los grandes desafíos del sector agrario europeo. El aumento de los costes de producción, la dependencia de fertilizantes minerales importados y una normativa cada vez más exigente están impulsando la búsqueda de nuevas soluciones que permitan mantener la productividad de las explotaciones agrícolas y, al mismo tiempo, mejorar la sostenibilidad de los suelos. En este contexto, Biorig participó en las jornadas Fertilización SOStenible, organizadas por ASAJA Soria, para compartir su modelo de valorización de residuos agroganaderos y la producción de fertilizante orgánico certificado CFP 3.
Durante el encuentro, Ángel Martín, director de Desarrollo y Promoción de Biorig para España y Portugal, explicó cómo la compañía transforma exclusivamente purines, estiércoles y paja en recursos de valor para el sector primario mediante un modelo de economía circular que combina la producción de energía renovable con la recuperación de nutrientes y materia orgánica para los suelos.
Un fertilizante orgánico certificado para responder a los nuevos retos del campo
La agricultura europea afronta una doble presión. Por un lado, los costes asociados a los fertilizantes minerales continúan condicionados por la volatilidad de los mercados internacionales y las tensiones geopolíticas. Por otro, las nuevas políticas comunitarias y nacionales fomentan una fertilización más eficiente, basada en la recuperación de nutrientes y el aporte de materia orgánica a los suelos.
La respuesta de Biorig pasa por la producción de fertilizante orgánico certificado CFP 3, un producto regulado por el Reglamento (UE) 2019/1009 y obtenido a partir de materias primas agroganaderas de proximidad sometidas a procesos avanzados de digestión anaerobia e higienización.
A diferencia de otros modelos de valorización, Biorig trabaja exclusivamente con purines, estiércoles y paja, sin emplear residuos urbanos, lodos de depuradora ni residuos de matadero. Esta selección de materias primas permite garantizar una mayor trazabilidad, homogeneidad y calidad agronómica del fertilizante resultante.







