


Madrid, 08.10.26 El sector primario necesita nutrientes para mantener la productividad de los cultivos y la fertilidad de los suelos. Al mismo tiempo, la actividad agrícola y ganadera genera residuos orgánicos que deben gestionarse de forma segura y eficiente.
En este contexto, el biometano ofrece una oportunidad para conectar ambos retos. A través de la digestión anaerobia, determinados residuos orgánicos pueden transformarse en biogás y, posteriormente, en biometano, al tiempo que se obtiene un digestato que conserva parte de los nutrientes presentes en las materias primas de origen.
Cuando se trata y gestiona adecuadamente, este digestato puede convertirse en una fuente de nutrientes y materia orgánica para los suelos, contribuyendo a cerrar el ciclo entre gestión de residuos, generación de energía renovable y agricultura.
Los nutrientes que necesita el suelo para mantener su fertilidad
El suelo es la base de la producción agrícola y uno de los recursos fundamentales para garantizar la productividad a largo plazo. Su conservación depende, entre otros factores, de un uso eficiente de los nutrientes y de una gestión adecuada de la materia orgánica.
Los cultivos necesitan distintos elementos para crecer y desarrollarse. Entre los principales se encuentran el nitrógeno, el fósforo y el potasio, conocidos como nutrientes NPK. Cada uno cumple funciones diferentes y su aprovechamiento debe adaptarse a las características del suelo, del cultivo y del momento de aplicación.
Por ello, recuperar nutrientes a partir de corrientes orgánicas puede contribuir a mejorar la eficiencia en el uso de los recursos y a reducir las pérdidas de nutrientes, siempre mediante criterios agronómicos, análisis técnicos y de acuerdo con la normativa aplicable.
¿Qué relación existe entre el biometano y los fertilizantes?
Las plantas de biogás y biometano pueden desempeñar un papel relevante en la recuperación de nutrientes. Durante la digestión anaerobia, los microorganismos descomponen materia orgánica en ausencia de oxígeno para producir biogás.
Este biogás está compuesto principalmente por metano y dióxido de carbono. Mediante un proceso de upgrading, el metano se separa y concentra para obtener biometano, un gas renovable que puede utilizarse en distintas aplicaciones energéticas e industriales.
Pero el proceso no termina con la producción de gas. La digestión anaerobia también genera digestato, cuya composición depende de las materias primas utilizadas y de las características del propio proceso.
Por ello, no existe un único tipo de digestato ni una formulación universal. Su composición debe analizarse y, en función de sus características, puede someterse a distintos tratamientos para determinar su posterior aprovechamiento.
Recuperación de nutrientes: del digestato al fertilizante
La valorización del digestato permite recuperar parte de los nutrientes presentes en las materias primas y reincorporarlos al ciclo agrícola.
En función del proceso y del producto final, pueden aplicarse diferentes soluciones, como la separación de fracciones, la concentración, el compostaje o el secado. La fracción sólida puede concentrar materia orgánica y fósforo, mientras que la fracción líquida contiene una proporción relevante de nitrógeno amoniacal y potasio.
Además, determinadas tecnologías permiten recuperar nutrientes en productos con características más definidas, como el sulfato amónico o la estruvita, facilitando su transporte, almacenamiento y aplicación.
Estas soluciones no tienen por qué sustituir completamente a los fertilizantes minerales. Su papel puede ser complementarlos y contribuir a reducir parte de su uso, siempre en función de las necesidades del cultivo y del suelo y de las características del producto obtenido.









