El metano es responsable de un tercio del calentamiento global actual

Madrid, 28-01-26. Cada 28 de enero se celebra el Día Internacional de la Reducción de las Emisiones de CO₂. Sin embargo, en el debate climático sigue existiendo un gran ausente: el metano. Un gas con un poder de calentamiento global más de 80 veces superior al del CO₂ en el corto plazo y responsable, según Naciones Unidas, de alrededor de un tercio del calentamiento global actual. Actuar sobre el metano no es solo necesario: es la forma más rápida y eficaz de frenar el calentamiento global en esta década crítica.
El último informe An Eye on Methane 2025, publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, lo define con claridad: reducir las emisiones de metano es el “freno de emergencia” del clima. A diferencia del CO₂, que permanece en la atmósfera durante siglos, el metano tiene una vida atmosférica mucho más corta. Esto significa que reducir sus emisiones genera beneficios climáticos casi inmediatos. El propio informe subraya, además, que existen soluciones maduras, disponibles y de bajo coste para lograrlo, especialmente en los sectores donde las emisiones son difusas y evitables.
Un problema estructural que acusa el campo
En este contexto, el sector agroganadero es hoy el principal emisor de metano tanto a escala global como en España, donde existen cerca de 270 millones de cabezas de ganado. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2024 el sector fue el primer emisor de metano con 904.558,7 toneladas de metano expulsadas a la atmósfera. Buena parte de estas emisiones proceden de la descomposición no controlada de purines, estiércoles y otros residuos orgánicos, que liberan metano de forma constante, sin aprovechamiento energético y con impacto directo sobre el clima.
La emisión directa de metano a la atmósfera es 80 veces más perjudicial que el CO2
Agricultores y ganaderos operan bajo normativas cada vez más exigentes y con recursos limitados; por lo que el reto es estructural y sistémico para todas las sociedades. Cada año se generan millones de toneladas de residuos agroganaderos que deben gestionarse en un contexto de mayor presión ambiental, regulatoria y social. Afrontar este desafío requiere soluciones colectivas, tecnológicamente maduras y ambientalmente eficaces.
De la emisión difusa al recurso energético
Desde el punto de vista climático, las emisiones de metano asociadas a la gestión tradicional de residuos son una señal de alarma. Desde el punto de vista energético, representan una oportunidad clave. El metano que hoy se emite sin control es, en realidad, energía renovable que se pierde.
Aquí es donde la digestión anaerobia y el biometano se consolidan como una solución inmediata y probada. La digestión anaerobia es una tecnología con décadas de desarrollo en Europa, basada en un proceso biológico controlado, en ausencia de oxígeno, que transforma los residuos orgánicos en biogás —compuesto principalmente por metano— y en un material digerido estabilizado.
Aplicada a purines, estiércoles y residuos agrícolas, esta tecnología permite capturar el metano antes de que se emita a la atmósfera, reducir de forma muy significativa las emisiones asociadas a su gestión, minimizar olores y transformar un residuo problemático en dos recursos clave: energía renovable y fertilización orgánica.
El modelo de Biorig: gestión inmediata, local y circular
En Biorig abordamos este reto desde una perspectiva industrial integrada y de proximidad. Gestionamos exclusivamente residuos agroganaderos (purines, estiércol y paja), evitando su almacenamiento prolongado y la emisión difusa de metano. El biogás capturado —con una composición aproximada del 55% de metano— se transforma en biometano, un gas renovable de producción local que se inyecta a la red y se pone al servicio de hogares e industrias.
Pero el proceso no termina ahí. El digestato resultante se somete a tratamientos adicionales que permiten transformarlo en fertilizantes orgánicos certificados conforme al Reglamento (UE) 2019/1009. Estos productos se devuelven al campo con trazabilidad, composición conocida y encaje normativo, facilitando una gestión más ordenada de los nutrientes y contribuyendo al cumplimiento de la normativa sobre nutrición sostenible del suelo.
De esta manera, se cierra el ciclo de los nutrientes, mejorar la fertilidad de los suelos, reducir emisiones asociadas a la fabricación de fertilizantes convencionales y devolver valor al territorio. Es una aproximación plenamente alineada con los principios de la economía circular y la intensificación sostenible.
Una pieza estratégica de la transición energética
Más allá de la gestión de residuos, el biometano desempeña un papel estratégico en la transición energética. Es una energía renovable, almacenable y gestionable, compatible con las infraestructuras gasistas existentes y especialmente relevante para descarbonizar usos difíciles de electrificar, como determinados procesos industriales o el transporte pesado.
Frenar las emisiones de metano, optimizar la gestión de los residuos del sector primario y generar valor en el entorno rural no es una promesa futura. Es una realidad disponible hoy.
Con tecnología madura, diálogo con el territorio y un marco regulatorio estable que aporte certidumbre, España tiene la oportunidad de convertir uno de sus principales retos ambientales en una palanca de sostenibilidad, empleo de calidad y desarrollo rural. Actuar sobre el metano es actuar sobre el clima. Y hacerlo ahora marca la diferencia.
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