El biometano en Europa: una industria de éxito de Dinamarca a Italia

Un vector energético con más de 40 años de desarrollo en el continente

Madrid, 21-07-25. El biometano es uno de los vectores energéticos clave para la descarbonización completa de la economía de cara a los próximos años, pese a que ya es una tecnología con solera y más de 40 años de desarrollo en toda Europa.

A cierre de 2024, el continente sumaba 1.678 instalaciones con capacidad de inyección de esta molécula renovable a la red de gas, con países como Francia o Alemania alcanzando las 760 y 260, respectivamente. Pese a este desarrollo que, según las estimaciones de la European Biogas Association (EBA), seguirá manteniendo un importante impulso en los próximos años; su desarrollo ha sido asimétrico. Algunos países como España han quedado rezagados en el despliegue del biometano y tan solo cuentan con 15 instalaciones operativas al cierre del año pasado, mientras que otros como Italia han dado grandes pasos en la puesta a punto de instalaciones y han sumado en menos de 7 años más de 120 instalaciones.

Los distintos países europeos están, cada vez más, ampliando sus esfuerzos por extender la participación del biometano en el mix energético. La Comisión Europea ha fijado el objetivo de producir 35 miles de millones de metros cúbicos (bcm) de biometano hacia 2030, el equivalente a 350 TWh; es decir, prácticamente el equivalente al consumo anual de gas natural de Francia deberá descarbonizarse en la UE de cara a los próximos 5 años para cumplir con los objetivos fijados.

Casos de éxito en el desarrollo del biometano

La digestión anaerobia, el proceso de degradación de la materia orgánica en ausencia de oxígeno para la obtención de gases, es una práctica bien conocida desde hace milenios. No obstante, no ha sido hasta hace relativamente poco que se ha  comenzado a utilizar a escala comercial.

Alemania y Francia

Francia y AlemaniaFrancia y Alemania son los países con más instalaciones de biometano de Europa, con 760 y 260 plantas operativas, respectivamente.

  • Francia

Francia lidera claramente el desarrollo del biometano en Europa en número de plantas: cuenta con más de 760 instalaciones operativas en 2025, frente a las 675 de 2024 y las 477 de 2022, lo que refleja un crecimiento del 59% en tres años. Esto la sitúa a la cabeza del continente en infraestructuras, aunque su tamaño medio de planta y su capacidad instalada (aproximadamente 16,7 TWh/año o 1,67 bcm/año en 2025) son moderadas comparadas con otros países. La madurez del sector y el elevado número de plantas muestran un desarrollo muy avanzado respecto al resto de Europa.


  • Alemania

Alemania ocupa el segundo lugar en Europa por número de plantas, con unas 260 instalaciones en 2025, una cifra que se ha mantenido estable desde 2022. Su capacidad instalada es notable, alrededor de 13,8 TWh/año o 1,38 bcm/año, con plantas generalmente más grandes que las francesas y una red bien conectada. Alemania desarrolló este sector hace más de 40 años, lo que le otorga una sólida base técnica y regulatoria, aunque actualmente crece más lentamente que mercados emergentes como Italia o España. Su sector es uno de los más robustos en producción total, pero menos dinámico en nuevas instalaciones a la espera de claridad con respecto a los incentivos.

Dinamarca

Dinamarca

Dinamarca destaca por un modelo altamente eficiente y ambicioso: produce ya cerca del 50% de su consumo nacional de gas a partir de biometano y su apuesta por el biometano es notable con inversiones previstas por más de 3.140 millones de euros y una capacidad adicional estimada de 10,3 TWh/año hacia finales de 2030, según la EBA. Dinamarca combina plantas relativamente grandes -con una producción media de 136 GWh/año o 1.468 Nm³/hora- y modernas con una alta integración en la red gasista. Este ejemplo demuestra cómo un país pequeño, pero bien organizado, puede alcanzar niveles de sustitución de gas fósil muy superiores a la media europea.

Polonia y el Éste de Europa

Siluetas Este de Europa

En Polonia y el Este de Europa, el sector del biometano aún está en sus primeras etapas, con unas pocas decenas de plantas y una producción reducida respecto al potencial. En Polonia se prevén inversiones de más de 1.090 millones de euros, con un crecimiento esperado de la capacidad de 3,1 TWh/año, según la EBA. Esta región muestra un enorme potencial debido a su abundante biomasa y su dependencia actual de fuentes fósiles como el carbón, lo que convierte al biometano en una opción estratégica aún por explotar.

Italia

Silueta de Italia

Italia es uno de los mercados más dinámicos y de más rápido crecimiento en Europa. Ha pasado de menos de 10 plantas en 2018 a más de 137 en 2025, con un crecimiento del 315% en tres años. Su producción actual ronda los 9,25 TWh anuales, con una clara hoja de ruta para alcanzar los 55 TWh en 2030. Italia cuenta con mecanismos de incentivo sólidos, apoyados por fondos europeos (PNRR). Este rápido desarrollo responde a la necesidad de reducir una fuerte dependencia del gas natural, que todavía cubre más del 40% de su mix energético.

España

Silueta de España

España, pese a ser el tercer país con mayor potencial de biometano en Europa (alrededor de 163 TWh anuales), muestra un desarrollo todavía incipiente, con apenas 15 plantas operativas. Actualmente, su producción es residual comparada con países líderes, aunque se estiman cientos de proyectos en desarrollo. La falta de incentivos y las barreras administrativas han frenado su crecimiento, a pesar de disponer de un enorme potencial para cubrir hasta casi el 50% de la demanda nacional de gas. España empieza a moverse con nuevas inversiones y políticas, pero aún está lejos de explotar su capacidad.

Beneficios del Biometano

El biometano es un gas renovable que se produce a partir de biogás mediante un proceso de purificación o upgrading. Esta tecnología es una solución energética sostenible con más de 40 años de desarrollo en Europa.

Inyección directa a la red

Uno de los principales beneficios del biometano que producimos es que, además de tener una huella ecológica negativa en emisiones de carbono, tiene una composición prácticamente idéntica al gas natural de origen fósil. Esto reduce la dependencia de nuevas infraestructuras, ya que las moléculas pueden ser transportadas a través de la red gasista ya existente.  

Sectores

El biometano tiene múltiples usos en diferentes sectores. Esto abarca desde su utilización para la calefacción de los hogares, hasta su uso como combustible en actividades con consumos difícilmente electrificables, como el transporte pesado o la gran industria. 

Empleo rural

Establecemos nuestra sede fiscal en los municipios donde operamos, contribuyendo con el pago de impuestos a las localidades en las que nos instalamos. Además, nos comprometemos a formar a los vecinos de estos entornos rurales para formar parte de la plantilla de las plantas, lo que contribuye a dinamizar la economía local, generar nuevas oportunidades y fijar población en territorios con riesgo de despoblación. 

Economía circular

Colaboramos a establecer un modelo de economía circular en los entornos rurales donde nos instalamos. Ayudamos a la correcta recogida de residuos, generamos un gas renovable y devolvemos a los cultivos una enmienda fertilizante orgánica homologada por la UE, la cual es una alternativa real para el abono en los cultivos. 

Biorig en España

España es el principal mercado de Biorig y el núcleo de su actividad actual. La compañía desarrolla más de 26 proyectos en distintas fases de desarrollo, con una capacidad de producción prevista de aproximadamente 3 TWh/año de biometano, lo que la convertirá en uno de los principales productores de este gas renovable en el país.

Además, las instalaciones de Biorig liderarán la producción de CO₂ biogénico con una capacidad de 350.000 toneladas al año, a los que acompañarán cerca de 5 millones de toneladas de fertilizante orgánico certificado CFP 3 generados en sus instalaciones.

Así, Biorig refuerza su compromiso con la economía circular y la sostenibilidad en los entornos rurales. Su modelo diferencial se basa en el uso exclusivo de residuos agroganaderos (purines, estiércoles y restos de cultivos), evitando residuos urbanos y minimizando emisiones de olor para asegurar el impacto positivo en el territorio.

Biorig en Italia

Italia es el primer gran mercado internacional de Biorig. La compañía contará con alrededor de 20 plantas de biometano en operación hacia finales de 2030, con una producción anual estimada de 1 TWh/año, suficiente para cubrir las necesidades energéticas de entre 360.000 hogares italianos.

Biorig llega a Italia respaldada por más de 15 años de experiencia de Solarig en el país, donde ya ha desarrollado más de 1 GW en proyectos solares y cuenta con un equipo local consolidado.

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Biorig impulsa la producción de biometano en Italia con una inversión de más de €300M hasta 2030 

Solarig amplía sus operaciones en el sector del biometano en Italia a través de Biorig

  • Su objetivo es desarrollar y operar una cartera de más de 20 instalaciones antes de 2030 para generar una producción de gas de origen renovable de 1 TWh/año, equivalentes a las necesidades energéticas de 360.000 hogares. 
  • Con más de 15 años de experiencia en el desarrollo de infraestructuras renovables en Italia y más de 1 GW de proyectos completados, Solarig pone ahora su conocimiento y capacidades al servicio del despliegue del biometano. La compañía combinará iniciativas propias con la incorporación de proyectos impulsados por actores locales, contribuyendo al crecimiento sostenible del sector. 


Madrid, 09-07-25. Biorig, la división de gases renovables de Solarig, anuncia la ampliación de su actividad en el sector del biometano en Italia. La firma prevé una inversión en el país de más de 300 millones de euros hasta 2030 para el desarrollo y operación de más de 20 plantas de biometano que permitirán alcanzar una producción anual de cerca de 1 TWh/año (90 millones de metros cúbicos al año), equivalente al consumo de 360.000 hogares italianos. 

Solarig, que ya suma más de 15 años de presencia en el país, refuerza así su compromiso con la transición energética de Italia, ampliando su contribución más allá de la energía solar y consolidando una apuesta decidida por los gases renovables. Por su parte, Biorig expande sus desarrollos a nivel internacional por primera vez para convertirse en uno de los principales actores en la producción de biometano en Europa, con más de 20 proyectos en desarrollo en España que generarán alrededor de 3 TWh/año de energía limpia a los que ahora se suman los proyectos en Italia.  

Oportunidad estratégica y diversificación energética 

“Italia representa una oportunidad estratégica por la solidez de su apuesta por el biometano: un marco normativo claro y ágil, una preocupación clara por la gestión de los residuos orgánicos, y una visión bien definida de las ventajas agronómicas de los biofertilizantes. En definitiva, unas bases firmes sobre las que asentar nuestra experiencia. Nos ilusiona poder contribuir al desarrollo de este sector con un modelo probado y adaptado al contexto local”, ha explicado Manuel Alonso, Director General de Biorig.  

Por su parte, Agnese Rocco, Country Manager de Solarig en Italia, ha asegurado que: “El biometano es un pilar esencial para avanzar en la descarbonización de sectores no electrificables. Esta iniciativa de inversión se enmarca en el nuevo Plan Estratégico 2025–2028 de Solarig, que apuesta por la diversificación tecnológica como respuesta a los retos de la transición energética”. 

Desarrollo propio y colaboración con el tejido local

Biorig plantea una estrategia de crecimiento basada en el desarrollo propio de nuevas instalaciones, así como en la incorporación de iniciativas ya maduras promovidas por actores locales. En este contexto, la compañía tiene previsto colaborar con promotores y operadores que compartan su visión técnica y ambiental, y que cuenten con proyectos alineados con los objetivos regulatorios y medioambientales nacionales.  

“Nuestro objetivo es convertirnos en uno de los principales productores de biometano en Europa, y hacer de esta actividad uno de los pilares estratégicos de Solarig en los próximos años, junto al desarrollo de proyectos de energías renovables. Para alcanzar esa ambición, Italia es un país clave. Contamos con una sólida trayectoria como desarrollador de infraestructuras energéticas, tanto a nivel internacional como en Italia, y queremos poner toda nuestra experiencia para impulsar el crecimiento de un sector que ya muestra un notable dinamismo y madurez”, afirma Manuel Alonso. 

Solarig, soluciones energéticas sostenibles para la sociedad   

Solarig desarrolla, financia, construye y explota infraestructuras para la transición energética. Actualmente, opera más de 10 GW de plantas fotovoltaicas y tiene una cartera de más de 20 GW de proyectos energéticos en 12 países. La empresa promueve la descarbonización global allí donde opera a través de soluciones de energías renovables, gases verdes y combustibles sostenibles. Con sede en Madrid (España), tiene una fuerte presencia en Europa, América Central y del Sur, Japón y Australia.  

Comprometida con la innovación y la sostenibilidad, Solarig cuenta con un equipo de más de 1.400 profesionales. Solarig está presente en Italia desde hace 15 años, durante los cuales se han conseguido importantes hitos, como el desarrollo de más de 1 GW de plantas solares gracias a una plantilla de más de 100 profesionales en el país. 

BIORIG, economía circular y sostenibilidad energética 

Biorig, es la división de producción de biometano de Solarig. Nace con el objetivo de aportar soluciones innovadoras en el campo de los gases renovables, como el biometano. Su actividad se centra en la gestión de materias primas agroganaderas orgánicas para su transformación en gases renovables e impulsar el desarrollo de proyectos en el ámbito de la transición energética y la economía circular. 
 

Biorig apuesta por un modelo de economía circular basado en la valorización y gestión de las materias primas agrícolas y ganaderas, el compromiso con el desarrollo de las comunidades locales, y el fomento de la producción de gases renovables para acelerar la transición energética de los lugares donde opera. 

Italia demuestra que España puede convertirse en referente europeo en biometano

Tribuna de Diego Azqueta Smith, Director de Originación Internacional de BIORIG, en El Español

El biometano se ha consolidado como uno de los vectores energéticos clave de la Unión Europea. Y no es casualidad: se trata de una fuente de energía de producción local, sostenible y compatible con las infraestructuras existentes de gas natural.

Su despliegue masivo ya no es una idea a futuro, sino una prioridad institucional. La Unión Europea, a través de la Comisión, ha fijado el objetivo de alcanzar una producción anual de 35 bcm de biometano en 2030 –aproximadamente el 10,5% del consumo europeo-.

Los motivos para esta apuesta decidida no son solo ambientales, también geopolíticos: en menos de dos años, la UE debe encontrar una alternativa para las importaciones de gas ruso, que representaron alrededor del 18% de las compras de gas en el continente en 2024; en línea con el plan de eliminación total de las compras energéticas a Rusia previsto para 2027.

La seguridad energética ha llevado a Italia a hacer del biometano una prioridad estratégica.

El destino marcado por Bruselas es claro, y la pelota está ahora en los tejados de los Estados miembros, que deben construir los caminos a transitar por los diferentes actores que encuadran el despliegue del biometano (productores, consumidores, el sector primario, las administraciones locales…).

Sin embargo, este despliegue está siendo desigual y, mientras algunos países acompañan este desarrollo por el carril rápido, a través de caminos bien señalizados y directos; otros avanzan por vías con curvas, señalizaciones difusas y firme irregular.

Un potencial aún por explotar

España ya ha recogido el testigo europeo a través de la última actualización del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que fija un objetivo de 20 TWh de biogás para 2030, de los que aproximadamente 12 TWh se espera que sean de biometano.

El biometano es una energía renovable y molecularmente idéntica al gas natural fósil, lo que permite su almacenamiento, transporte e inyección en la red actual.

El Gobierno italiano ya ha comenzado a redirigir ayudas previstas para el hidrógeno hacia el biometano.

Es una tecnología madura que ofrece una solución viable para sectores de difícil electrificación, como el transporte pesado o la industria. Además, se produce a través de materias primas ‘kilómetro 0’, como son residuos orgánicos agroganaderos -purines y estiércoles-, lo que resuelve el reto de la correcta gestión ambiental de los residuos del sector primario.

En España, la oportunidad es enorme. Según Sedigas, somos el tercer país europeo con mayor potencial y albergamos la capacidad de generar hasta 163 TWh/año, más de la mitad del consumo nacional de gas natural fósil.

El caso italiano

No obstante, el potencial no garantiza el éxito. Italia demuestra que, con el estímulo adecuado, se puede liderar el sector en Europa. A pesar de ocupar la quinta posición europea en volumen de materia prima disponible, ha construido en tiempo récord construir desde cero una industria funcional, escalable y territorialmente integrada.

Basta con mirar los datos: en 2018 Italia sumaba solo siete instalaciones conectadas a la red de gas. Por su parte, España tan solo contaba con una. A cierre de 2024, el salto es evidente. Italia dispone de 133 plantas en funcionamiento, 101 de ellas puestas en marcha durante ese mismo año. España, en cambio, apenas alcanzó las 9 instalaciones

Una de las claves de esta aceleración italiana ha sido la urgencia. El 44,1% de su producción energética en 2024 procedía del gas natural, gran parte aún importado de Rusia. En contraste, España ha reducido esa dependencia al 18,7% gracias a las renovables, pese a que sigue necesitando diversificar su mix energético.

La seguridad energética ha llevado a Italia a hacer del biometano una prioridad estratégica.

Esto ha favorecido un marco de apoyo institucional fuerte y coherente, que incluye ayudas a la inversión, bonificaciones por volumen inyectado y feed-in tariffs, que garantizan un precio fijo durante un periodo determinado, reduciendo el riesgo financiero de los proyectos.

Muchas de estas ayudas se financian con fondos Next Generation EU y tienen como fecha de caducidad el primer semestre de 2026. Para mantener el ritmo, Italia necesita nuevos incentivos.

El Gobierno ya ha comenzado a redirigir ayudas previstas para el hidrógeno hacia el biometano, sumando 640 millones de euros al esfuerzo de sustitución del gas fósil. Pero para alcanzar el objetivo de 5,7 bcm (55 TWh/año) marcado en el PNIEC italiano para 2030, hará falta mirar más allá del corto plazo.

Desarrollo rural y la economía circular
En España, en cambio, el foco ha estado en la oferta. Las ayudas actuales, escasas y de volumen limitado, se centran en reducir el coste de construcción de plantas, pero sin articular una demanda sólida que incentive la producción.

Este desequilibrio puede derivar en que la energía producida en España se exporte a países con mejores condiciones de demanda, perdiendo una oportunidad para la reindustrialización, impulsar el desarrollo local y la transición ecológica.

Para consolidar el sector, España necesita avanzar hacia un esquema de ayudas a la demanda, que garantice la viabilidad de los proyectos.

Hoy, el biometano es más caro de producir que el gas fósil, por lo que necesita incentivos que compensen esta diferencia y permita optimizar sus beneficios. Estos van mucho más allá de la descarbonización del sector energético, ya que el biometano también contribuye a la generación de economía circular en entornos agrícolas, ayuda a llevar inversiones a los entornos rurales y garantiza la soberanía energética con un gas renovable fabricado con insumos locales.

En Biorig creemos que España no solo tiene el potencial para liderar esta transformación, tiene la experiencia, el compromiso ambiental y el tejido empresarial necesario para hacerlo realidad. Italia ha demostrado que es posible. Ahora le toca a España hacer del biometano una historia de éxito compartido entre el campo y la industria.