GWh, Nm³, bcm y MJ: cómo entender las unidades de medida del biometano

Distintos indicadores para hablar de una misma energía verde

Madrid. 13 de octubre de 2026. Una planta de biometano puede producir 1.000 Nm³/h, generar 90 GWh al año o formar parte de un mercado cuya capacidad se mide en bcm anuales. Las tres cifras pueden describir la misma realidad desde perspectivas distintas: caudal, energía producida y volumen de gas.

Entender las unidades de medida del biometano es fundamental para comparar plantas, interpretar objetivos energéticos o saber cuánta energía contiene un determinado volumen de gas.

La idea clave es sencilla: m³ y Nm³ miden volumen; Nm³/h mide caudal; kWh, MWh, GWh y TWh miden energía; MJ y GJ también miden energía; y bcm permite expresar grandes volúmenes de gas.

En Europa estas unidades se utilizan continuamente. La European Biogas Association (EBA), por ejemplo, situó en 2026 la capacidad instalada de producción de biometano del continente en 8,2 bcm al año, después de superar por primera vez los 8 bcm.


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Volumen, caudal y energía: la diferencia fundamental

Antes de convertir unidades hay que saber qué está midiendo cada cifra. 

El volumen responde a la pregunta: ¿cuánto gas tenemos? Puede expresarse, por ejemplo, en metros cúbicos. 

El caudal responde a otra pregunta: ¿cuánto gas circula o se produce por unidad de tiempo? De ahí unidades como Nm³/h. 

La energía, por su parte, indica cuánto contenido energético tiene ese gas y puede expresarse en kWh, MWh, GWh, MJ o GJ. 

Por eso 1.000 Nm³/h y 100 GWh/año no son magnitudes directamente comparables. La primera cifra describe un ritmo de producción; la segunda, una cantidad de energía acumulada durante un año. 

GWh, Nm³, bcm y MJ: cómo se mide el biometano

¿Qué son m³ y Nm³ en biometano?

Un metro cúbico (m³) es una unidad de volumen. El problema es que los gases se expanden y se contraen cuando cambian la presión y la temperatura. Un metro cúbico de gas no contiene necesariamente la misma cantidad de moléculas en condiciones ambientales diferentes. Por eso en el sector gasista se utilizan condiciones de referencia.

Nm³ significa metro cúbico normal o normalizado. Expresa qué volumen ocuparía el gas bajo unas condiciones establecidas de presión y temperatura. En el sistema gasista español, las condiciones de referencia utilizadas para medir el volumen son 0 °C —273,15 K— y 1,01325 bar. La regulación europea utiliza igualmente 0 °C y 1,01325 bar como condiciones de referencia del volumen en los intercambios gasistas.

¿Qué significa Nm³/h?

Nm³/h expresa un caudal volumétrico: cuántos metros cúbicos normalizados de gas produce, transporta o inyecta una instalación cada hora.

Es una de las unidades más habituales para expresar el tamaño productivo de una planta de biometano.

Para conocer cuántos GWh representan esos 4,38 millones de Nm³ hay que saber además cuál es el poder calorífico del biometano.

La European Biogas Association utiliza precisamente estas magnitudes para caracterizar las instalaciones europeas. En su mapa de 2025 situaba el tamaño medio de una planta europea en 483 Nm³/h.

 ¿Qué significan kWh, MWh, GWh y TWh?

Estas unidades expresan energía.

El prefijo cambia la escala:

1 MWh = 1.000 kWh y puedeusarse para medir consumos industriales

1 GWh = 1.000 MWh = 1.000.000 kWh y puede usarse para medir la producción de grandes plantas productoras o consumidores

1 TWh = 1.000 GWh = 1.000.000.000 kWh se puede emplear para medir la producción o el consumo de regiones, países y grandes carteras energéticas

En biometano, la escala más habitual para describir una planta es el GWh/año. Los TWh/año son más útiles para expresar carteras empresariales, producción de países o grandes objetivos energéticos.

Biorig, por ejemplo, desarrolla proyectos cuya producción conjunta se expresa en varios TWh anuales, mientras que una instalación individual puede encontrarse en el entorno de decenas o centenares de GWh al año.

¿Qué significa bcm?

bcm es la abreviatura internacional de billion cubic metres: mil millones de metros cúbicos. Por tanto:

1 bcm = 1.000.000.000 m³

No es una unidad diferente del metro cúbico: es simplemente una forma práctica de trabajar con volúmenes extraordinariamente grandes.

Por eso aparece habitualmente en estadísticas nacionales y europeas de gas.

La EBA utiliza bcm/año para expresar la capacidad del mercado europeo. En 2025 contabilizaba aproximadamente 7 bcm/año de capacidad instalada y preveía otros 7,3 bcm/año de nueva capacidad hasta 2030 en los proyectos analizados. En la edición de 2026 de su mapa, la capacidad instalada europea ya había alcanzado 8,2 bcm/año. European Biogas Association

¿Qué son MJ y GJ?

El julio (J) es la unidad de energía del Sistema Internacional. El Wh es otra forma muy extendida de expresar energía, especialmente en el sector energético.

En proyectos de gas aparecen con frecuencia:

MJ: megajulio

GJ: gigajulio

TJ: terajulio

La conversión entre ambas familias de unidades es exacta:

1 kWh = 3,6 MJ

1 MWh = 3,6 GJ

1 GWh = 3,6 TJ

1 TWh = 3,6 PJ

Así, una planta que produzca 100 GWh/año genera una cantidad de energía equivalente a:

100 GWh × 3,6 = 360 TJ/año

Aquí no interviene ninguna hipótesis sobre el gas: estamos convirtiendo dos unidades que expresan la misma magnitud, energía.

¿Cuántos hogares abastece 1 GWh de biometano?

La herramienta Energy Translator de la European Biogas Association (EBA) relaciona capacidades de biometano con ejemplos cotidianos como hogares abastecidos, camiones de GNL, producción de fertilizantes o emisiones evitadas. Para una capacidad de 1 GWh/año de biometano, la herramienta mostrada por la EBA ofrece, entre otras referencias, energía equivalente al consumo anual de 87 hogares europeos.

Las capturas facilitadas muestran también que el traductor asocia: 

  • 1 GWh/año de biometano → 87 hogares europeos al año 
  • 1 GWh/año → 462 toneladas de CO₂ evitadas al año 
  • 1 bcm/año → 907.140 hogares europeos al año 
  • 1 bcm/año → 4.832.928 toneladas de CO₂ evitadas al año 

Estas cifras son muy útiles para comunicar impactos, pero no son equivalencias físicas universales. Dependen de las hipótesis elegidas por la herramienta: consumo medio de los hogares, tecnología sustituida, factores de emisiones y otras variables. La propia EBA presenta su Energy Translator como una herramienta destinada a relacionar unidades y capacidades con ejemplos de impacto.

¿Por qué el biometano se expresa de tantas formas?

Porque el biometano es simultáneamente un gas físico, un flujo industrial y una fuente de energía. Un ingeniero que dimensiona una instalación necesita saber cuántos Nm³/h circularán por una tubería. Un operador energético puede necesitar conocer los MWh o GWh inyectados. Una administración puede fijar sus objetivos nacionales en TWh/año. Y un análisis del mercado europeo puede hablar de bcm/año. No hay una unidad mejor que otra. Cada una responde a una pregunta diferente. Esta variedad resulta especialmente relevante en un sector europeo en rápida expansión. El Energy Translator de la EBA permite precisamente convertir unidades energéticas, capacidades de producción y magnitudes como kWh, GJ, bcm/año o m³/h para facilitar su interpretación.

Producción

Cómo funciona una planta de biometano

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Cómo el biometano contribuye a la recuperación de nutrientes para la agricultura

Madrid, 08.10.26 El sector primario necesita nutrientes para mantener la productividad de los cultivos y la fertilidad de los suelos. Al mismo tiempo, la actividad agrícola y ganadera genera residuos orgánicos que deben gestionarse de forma segura y eficiente. 

En este contexto, el biometano ofrece una oportunidad para conectar ambos retos. A través de la digestión anaerobia, determinados residuos orgánicos pueden transformarse en biogás y, posteriormente, en biometano, al tiempo que se obtiene un digestato que conserva parte de los nutrientes presentes en las materias primas de origen. 

Cuando se trata y gestiona adecuadamente, este digestato puede convertirse en una fuente de nutrientes y materia orgánica para los suelos, contribuyendo a cerrar el ciclo entre gestión de residuos, generación de energía renovable y agricultura. 

Los nutrientes que necesita el suelo para mantener su fertilidad

El suelo es la base de la producción agrícola y uno de los recursos fundamentales para garantizar la productividad a largo plazo. Su conservación depende, entre otros factores, de un uso eficiente de los nutrientes y de una gestión adecuada de la materia orgánica. 

Los cultivos necesitan distintos elementos para crecer y desarrollarse. Entre los principales se encuentran el nitrógeno, el fósforo y el potasio, conocidos como nutrientes NPK. Cada uno cumple funciones diferentes y su aprovechamiento debe adaptarse a las características del suelo, del cultivo y del momento de aplicación. 

Por ello, recuperar nutrientes a partir de corrientes orgánicas puede contribuir a mejorar la eficiencia en el uso de los recursos y a reducir las pérdidas de nutrientes, siempre mediante criterios agronómicos, análisis técnicos y de acuerdo con la normativa aplicable. 

¿Qué relación existe entre el biometano y los fertilizantes? 

Las plantas de biogás y biometano pueden desempeñar un papel relevante en la recuperación de nutrientes. Durante la digestión anaerobia, los microorganismos descomponen materia orgánica en ausencia de oxígeno para producir biogás. 

Este biogás está compuesto principalmente por metano y dióxido de carbono. Mediante un proceso de upgrading, el metano se separa y concentra para obtener biometano, un gas renovable que puede utilizarse en distintas aplicaciones energéticas e industriales. 

Pero el proceso no termina con la producción de gas. La digestión anaerobia también genera digestato, cuya composición depende de las materias primas utilizadas y de las características del propio proceso. 

Por ello, no existe un único tipo de digestato ni una formulación universal. Su composición debe analizarse y, en función de sus características, puede someterse a distintos tratamientos para determinar su posterior aprovechamiento.

Recuperación de nutrientes: del digestato al fertilizante 


La valorización del digestato permite recuperar parte de los nutrientes presentes en las materias primas y reincorporarlos al ciclo agrícola. 

En función del proceso y del producto final, pueden aplicarse diferentes soluciones, como la separación de fracciones, la concentración, el compostaje o el secado. La fracción sólida puede concentrar materia orgánica y fósforo, mientras que la fracción líquida contiene una proporción relevante de nitrógeno amoniacal y potasio. 

Además, determinadas tecnologías permiten recuperar nutrientes en productos con características más definidas, como el sulfato amónico o la estruvita, facilitando su transporte, almacenamiento y aplicación. 

Estas soluciones no tienen por qué sustituir completamente a los fertilizantes minerales. Su papel puede ser complementarlos y contribuir a reducir parte de su uso, siempre en función de las necesidades del cultivo y del suelo y de las características del producto obtenido. 

Nuevas soluciones para recuperar nutrientes 

La innovación está ampliando las posibilidades de valorización de las corrientes procedentes de la digestión anaerobia. Entre ellas se encuentran productos como el sulfato amónico o la estruvita, que permiten recuperar nutrientes y obtener soluciones con características más definidas, facilitando su transporte y aplicación. 

Estas alternativas no implican que los fertilizantes recuperados tengan que sustituir completamente a los fertilizantes minerales. Su función puede ser complementarlos y reducir parte de su uso, siempre en función del cultivo, el suelo y las características del producto final. 

Biorig: purín, estiércol y paja para un biofertilizante circular

Biorig valoriza en exclusiva residuos agroganaderos (purines, estiércol y residuos vegetales, principalmente paja de maíz) para la producción de biometano. Mediante la digestión anaerobia, estas materias primas se transforman en energía renovable y un digestato categorizado como CMC 5. A través de una elaboración a mayores del digestato, Biorig consigue obtener un producto fertilizante orgánico certificado bajo el Reglamento (UE) 2019/1009 de tipo CFP 3, que mejoran la calidad del suelo, reducen el impacto ambiental y ayuda a dar trazabilidad al ciclo de los nutrientes en el campo.

De este modo, impulsamos una gestión más eficiente de los recursos, favoreciendo la sostenibilidad agrícola y el desarrollo de un sistema productivo más equilibrado y conectado con el territorio.

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CO₂ biogénico y CO₂ fósil: diferencias, usos y por qué el biometano es clave para descarbonizar Europa

CO2 obtenido del ciclo natural del carbono

Madrid. 02 de septiembre de 2026. El CO₂ biogénico y el CO₂ fósil son químicamente idénticos, pero no tienen el mismo origen ni el mismo efecto sobre el clima. El primero forma parte del ciclo corto del carbono y puede sustituir materias primas fósiles o generar retiradas netas de CO₂ cuando se almacena de forma permanente. El segundo libera carbono que llevaba millones de años confinado bajo tierra y aumenta su concentración en la atmósfera. El crecimiento del biometano abre, además, una vía eficiente y escalable para capturar carbono renovable y utilizarlo en numerosos procesos industriales.



Misma molécula, distinto origen

Al emplear CO₂ fósil con origen en la combustión de carbón, petróleo o gas natural, el carbono se incorpora nuevamente a la atmósfera y aumenta la cantidad total presente en el ciclo activo. El CO₂ biogénico, por el contrario, procede de materiales orgánicos recientes: plantas, restos agrícolas, subproductos ganaderos, biomasa o residuos biodegradables…

Origen

CO₂ fósil: Carbón, petróleo, gas natural y procesos industriales asociados

CO₂ biogénico: Biomasa, restos orgánicos, fermentación y digestión anaerobia

Ciclo del carbono

CO₂ fósil: Incorpora carbono geológico al ciclo activo

CO₂ biogénico: Devuelve carbono absorbido recientemente de la atmósfera

Fuentes habituales

CO₂ fósil: Refinerías, plantas de amoniaco, generación fósil o determinadas industrias

CO₂ biogénico: Plantas de biometano, bioetanol, industrias alimentarias y aprovechamiento de biomasa

Función climática

CO₂ fósil: Su captura puede evitar emisiones, pero no constituye una retirada atmosférica

CO₂ biogénico: Puede sustituir carbono fósil y, si se almacena permanentemente, generar retiradas netas

¿Para qué se utiliza el CO₂ biogénico?

El dióxido de carbono es una materia prima y un gas de proceso necesario para numerosas actividades económicas. El CO₂ biogénico puede reemplazar al de origen fósil prácticamente en todas sus rutas de utilización, siempre que cumpla los requisitos técnicos y de calidad correspondientes.

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Alimentación y bebidas

Se utiliza para carbonatar refrescos, aguas minerales, cervezas y vinos espumosos. También interviene en la conservación de alimentos, la refrigeración, la congelación y el envasado en atmósfera modificada, donde contribuye a limitar la oxidación y el crecimiento de determinados microorganismos.

Invernaderos y agricultura protegida

El enriquecimiento de la atmósfera de los invernaderos con CO₂ puede favorecer el crecimiento de las plantas. Se trata de un mercado estacional y especialmente sensible a la pureza del gas, ya que determinados contaminantes pueden perjudicar los cultivos.

Tratamiento de aguas y otros usos industriales

El CO₂ se emplea para regular el pH en procesos de tratamiento de aguas, en fabricación metálica y soldadura, en limpieza industrial, refrigeración, producción de hielo seco y determinadas aplicaciones sanitarias y farmacéuticas.

Combustibles sintéticos

Una de las aplicaciones con mayor potencial de crecimiento es la producción de combustibles sintéticos. El CO₂ biogénico puede combinarse con hidrógeno de bajas emisiones para obtener e-metano, e-metanol o hidrocarburos sintéticos.

Estos combustibles serán especialmente relevantes para actividades difíciles de electrificar directamente, como parte de la aviación, el transporte marítimo y ciertos procesos industriales. Para que sean compatibles con una economía desfosilizada, el carbono utilizado debe proceder de fuentes sostenibles, como el CO₂ biogénico o la captura directa del aire.

Industria química

El CO₂ puede transformarse en metanol, ácido fórmico, carbonatos y otros compuestos utilizados como materias primas. De este modo, el carbono biogénico puede sustituir parcialmente recursos fósiles en una industria que seguirá necesitando átomos de carbono incluso en un sistema energético profundamente electrificado.

Materiales de construcción

La mineralización permite fijar CO₂ en hormigones, cementos, áridos u otros materiales. Algunas tecnologías utilizan residuos de construcción y demolición para producir nuevos agregados mediante procesos de carbonatación, convirtiendo parte del entorno construido en un depósito duradero de carbono.

Almacenamiento permanente

El CO₂ también puede transportarse e inyectarse en formaciones geológicas adecuadas, como acuíferos salinos o antiguos yacimientos. Cuando se almacena CO₂ de origen biogénico, se habla de bioCCS. Esta alternativa puede generar retiradas netas de carbono, siempre que la cadena completa presente un balance climático negativo.

La EBA agrupa estas posibilidades en dos grandes rutas: bioCCU, cuando el CO₂ biogénico se utiliza como materia prima o gas de proceso, y bioCCS, cuando se almacena de forma permanente.

Producción

Cómo se obtiene bioCO₂ durante la generación de biometano

Una oportunidad industrial para España y Europa

Para España, la unión entre biometano y CO₂ biogénico representa una oportunidad energética, ambiental e industrial.

El desarrollo de plantas próximas a explotaciones agrícolas y ganaderas permite mejorar la gestión de materias orgánicas, producir energía renovable y crear nuevos recursos para la agricultura y la industria. La recuperación del CO₂ añade una nueva línea de valor y puede atraer actividad económica hacia territorios rurales que hasta ahora permanecían alejados de los grandes centros de producción de gases industriales.

Además, disponer de fuentes regionales reduce la exposición a posibles interrupciones en el suministro fósil y puede mejorar la competitividad de sectores que necesitan CO₂ como materia prima: alimentación, agricultura protegida, industria química, producción de materiales y futuros combustibles renovables.

En este contexto, las instalaciones de biometano no deben entenderse únicamente como plantas de producción energética. Son infraestructuras circulares capaces de transformar subproductos del sector primario en biometano, fertilizantes orgánicos y, cuando las condiciones técnicas y económicas lo permiten, CO₂ biogénico de alta pureza.

Este es también el enfoque de Biorig: impulsar proyectos integrados que conviertan un reto de gestión de materias orgánicas en una oportunidad para producir recursos renovables, generar actividad industrial y contribuir al desarrollo económico de los territorios.

Cerrar el ciclo del carbono

Europa seguirá necesitando CO₂ para numerosos procesos industriales, incluso en una economía climáticamente neutra. La cuestión decisiva será de dónde procede ese carbono y qué ocurre con él después de ser utilizado.

El CO₂ fósil introduce carbono geológico en la atmósfera. El CO₂ biogénico permite trabajar con carbono que ya formaba parte del ciclo natural reciente, sustituir materias primas fósiles y, cuando se almacena permanentemente, retirar CO₂ de la atmósfera.

El crecimiento del biometano convierte esta posibilidad en una alternativa concreta y escalable. Aprovecharla exigirá plantas eficientes, criterios sólidos de sostenibilidad, certificación, infraestructuras logísticas y mercados capaces de reconocer el valor ambiental del carbono renovable.

No se trata únicamente de capturar CO₂. Se trata de dejar de depender del carbono fósil y avanzar hacia una economía que utilice sus recursos de forma circular, competitiva y compatible con los objetivos climáticos europeos.

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Biometano y territorio: una transición energética que genera valor compartido

Madrid. 06.08.2026. El desarrollo del biometano representa una oportunidad para avanzar en la descarbonización, mejorar el aprovechamiento de los residuos orgánicos y generar actividad económica en el medio rural.

Sin embargo, una planta de biometano no se desarrolla en un espacio aislado. Se integra en un municipio con una historia, unas dinámicas económicas, un entorno natural y unas personas que conocen mejor que nadie la realidad del territorio.

Por eso, en Biorig trabajamos para que la relación con las comunidades comience desde las primeras fases de cada proyecto y se mantenga durante toda la vida útil de las instalaciones. Escuchar, explicar y conocer el entorno nos permite tomar mejores decisiones y desarrollar proyectos conectados con los lugares en los que se implantan. 

Nuestra forma de trabajar con el territorio 

La información y la escucha forman parte de un mismo proceso. No se trata únicamente de presentar un proyecto, sino de mantener una conversación que continúe durante su construcción y operación.

La integración territorial forma parte de la manera de hacer de Biorig. Cada proyecto se desarrolla teniendo en cuenta las características del municipio, manteniendo un diálogo continuado con sus habitantes y adaptando las decisiones operativas a la realidad del entorno.

Conocer el territorio antes de actuar

Cada municipio presenta unas características diferentes. La proximidad a los núcleos de población, los accesos, las actividades agrícolas y ganaderas, la disponibilidad de materias primas o la realidad social del entorno condicionan el desarrollo de cada proyecto. 

Estos factores se analizan desde las primeras fases, junto con los aspectos técnicos y ambientales, para comprender cómo se relacionará la futura instalación con su entorno. Este conocimiento también se construye hablando con quienes viven y trabajan en el territorio: ayuntamientos, vecinos, agricultores, ganaderos, asociaciones, empresas y otros agentes locales. 

Sus aportaciones permiten conocer mejor las necesidades del municipio, anticipar posibles inquietudes e identificar mejoras que favorezcan la integración del proyecto. 

Informar, escuchar y mantener el diálogo 

La participación de las comunidades no debe limitarse a un momento concreto de la tramitación.

Biorig promueve encuentros informativos y canales de comunicación adaptados a las características de cada localidad. Estos espacios permiten explicar de manera accesible cómo funciona una planta de biometano, qué materias primas emplea, cómo se organiza su actividad y qué controles ambientales se aplican.

Al mismo tiempo, permiten recoger preguntas, propuestas y preocupaciones relacionadas con cuestiones como la logística, los accesos, el empleo o la convivencia de la instalación con el resto de las actividades del municipio.

La información y la escucha forman parte de un mismo proceso. No se trata únicamente de presentar un proyecto, sino de mantener una conversación que continúe durante su construcción y operación.

Tomar decisiones adaptadas al entorno

La relación con el territorio también se refleja en la planificación diaria de las instalaciones.

La organización de las rutas, los accesos y los horarios de transporte debe tener en cuenta la movilidad local. Del mismo modo, la procedencia de las materias primas, el control de olores, la gestión del agua o la aplicación de la enmienda orgánica forman parte de las cuestiones que se estudian para adaptar cada proyecto a su entorno.

Siempre que es posible, Biorig prioriza el uso de residuos agrícolas, ganaderos y vegetales de proximidad. Esto permite reducir desplazamientos y establecer relaciones estables con los productores y gestores locales.

La convivencia a largo plazo requiere prestar atención tanto a los grandes aspectos del proyecto como a las cuestiones cotidianas que puedan influir en la vida del municipio.

La Mesa de Diálogo Verde

En San Millán de los Caballeros, en León, donde Biorig desarrolla una planta de producción de biometano, CO₂ biogénico y fertilizante orgánico, se ha constituido la primera Mesa de Diálogo Verde de la compañía. 

Se trata de un espacio permanente de encuentro entre Biorig, el Ayuntamiento y el tejido social del municipio. 

Esta figura estará presente en todos nuestros proyectos y permitirá compartir información sobre su evolución, recoger inquietudes y sugerencias, realizar un seguimiento de los compromisos adquiridos y acercar a la población el conocimiento sobre el biometano. 

En la Mesa participan representantes municipales, profesionales de Biorig, asociaciones y vecinos. Esta composición permite incorporar diferentes perspectivas y mantener una conversación conectada con la realidad local. 

Además, la Mesa de Diálogo Verde interviene en la valoración de las iniciativas presentadas dentro del Programa de Reinversión en la Comunidad. 

Su creación supone pasar de acciones informativas puntuales a un modelo de relación continuada, en el que el municipio dispone de un canal estable para plantear propuestas y conocer la evolución del proyecto. 

Programa de Reinversión en la Comunidad

La presencia de Biorig en un municipio busca generar oportunidades que vayan más allá de la actividad de la propia planta.

A través del Programa de Reinversión en la Comunidad, una parte de los recursos generados por cada instalación se destina al desarrollo de proyectos sociales y medioambientales capaces de mejorar el entorno y responder a las necesidades de sus habitantes.

Las entidades locales pueden presentar iniciativas relacionadas con la educación, la infancia, la inclusión social, el empleo, el medio ambiente, la calidad de vida en el entorno rural, la cultura o el patrimonio.

La Mesa de Diálogo Verde participa en su valoración, incorporando el conocimiento de las asociaciones y los representantes del municipio. De este modo, el programa permite apoyar propuestas nacidas en la propia comunidad y favorecer que el valor generado por la planta también se traduzca en proyectos útiles para el territorio.

En San Millán de los Caballeros, esta iniciativa contará con una dotación total de 250.000 euros durante la vida útil de la instalación.

Empleo y actividad económica local

La construcción y operación de una planta de biometano genera oportunidades para profesionales, empresas y proveedores del entorno.

Biorig trabaja para que estas oportunidades sean accesibles para la población local y contribuyan a crear un mercado laboral más formado, diverso e inclusivo.

Oportunidades de proximidad

Biorig favorece la contratación y la subcontratación local siempre que estén disponibles los perfiles profesionales y los servicios necesarios.

A esta contribución se suma la participación de agricultores, ganaderos, transportistas, empresas de mantenimiento y otros proveedores de proximidad.

De este modo, la actividad de la planta puede reforzar el tejido económico local y ampliar las oportunidades de las personas y empresas del territorio.

Formación y acceso al empleo

Biorig impulsa acciones de formación y captación de candidaturas para facilitar que la población de los municipios cercanos pueda acceder a las oportunidades profesionales vinculadas a cada instalación.

Estas iniciativas permiten acercar el proyecto a los potenciales candidatos, dar a conocer los perfiles que serán necesarios y mejorar la preparación de las personas interesadas en participar en la construcción y operación de las plantas.

Diversidad e inclusión

El compromiso de Biorig busca que el empleo generado sea también más diverso e inclusivo.

La colaboración con Fundación ONCE permite acercar estas oportunidades a personas con discapacidad y avanzar en la incorporación de distintos perfiles a los equipos y actividades relacionados con los proyectos.

De esta manera, la generación de empleo se convierte también en una herramienta para favorecer la igualdad de oportunidades y ampliar la participación de diferentes colectivos en la transición energética.

Compartir conocimiento con las nuevas generaciones

La relación con las comunidades también se construye mediante la educación, la convivencia y la divulgación ambiental. 

A través de sus actividades de voluntariado, los profesionales de Biorig comparten su conocimiento con los niños y niñas de los municipios, acercándoles de una manera práctica y entretenida conceptos relacionados con la ciencia, la sostenibilidad y las energías renovables. 

Biorig ha desarrollado esta actividad de voluntariado en San Millán de los Caballeros y Cubo del Vino. 

A través de experimentos, juegos y retos interactivos, los participantes pudieron conocer conceptos como las energías renovables, el reciclaje, el cuidado del suelo, el biometano y el CO₂ biogénico. 

Las jornadas contaron con Brian Vásquez de la Quintana y su proyecto Ciencia Attack, una iniciativa que permite abordar la ciencia y la sostenibilidad de una forma cercana, práctica y participativa. 

Los profesionales voluntarios de Biorig acompañaron a los niños y niñas durante las actividades, atendieron sus preguntas y compartieron con ellos algunas de las soluciones que ya se están aplicando para afrontar los retos ambientales. 

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De Residuo a Recurso: el origen del Biometano

No todos los residuos son iguales: el origen define el impacto

Soria, 06 de agosto de 2026. Lo que hoy consideramos un residuo puede convertirse en una solución energética clave. El biometano nace precisamente de esa transformación: aprovechar materia orgánica para generar energía limpia y devolver valor al territorio.

Pero no todos los residuos orgánicos son iguales. Y, sobre todo, no todos generan el mismo impacto.

Además, esta capacidad de transformar residuos en energía renovable no solo contribuye a la descarbonización, sino que también permite abordar uno de los grandes retos del entorno rural: la gestión sostenible de los residuos orgánicos.

¿Qué residuos orgánicos se utilizan para producir el biometano?

El biometano se obtiene a partir del biogás generado en un proceso de digestión anaerobia, donde microorganismos descomponen materia orgánica en ausencia de oxígeno. Esta materia orgánica puede proceder de múltiples fuentes:

¿Qué residuos se utilizan para producir biometano?

Residuos ganaderos

Subproductos procedentes de la actividad ganadera, como purines, estiércol o gallinaza. Son una de las principales fuentes para la producción de biometano por su alto contenido en materia orgánica y su disponibilidad en entornos rurales. 

Residuos agrícolas

Restos generados en actividades agrícolas, como paja, restos de cosechas o cultivos intermedios. Permiten valorizar excedentes del campo y contribuir a un modelo de economía circular. 

Residuos agroalimentarios

Subproductos de la industria alimentaria, como restos de procesado de alimentos. Su aprovechamiento reduce el desperdicio y permite generar energía a partir de materiales ya disponibles en la cadena productiva. 

Residuos urbanos orgánicos

Fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos, como restos de comida. Su valorización energética ayuda a reducir el volumen de residuos en vertedero y las emisiones asociadas. 

Lodos de depuradora

Materiales resultantes del tratamiento de aguas residuales. Contienen materia orgánica que puede transformarse en biogás, aunque su uso requiere un control riguroso por posibles contaminantes. 

Residuos orgánicos industriales biodegradables.

Residuos generados en procesos industriales que son biodegradables, como ciertos subproductos orgánicos. Su aprovechamiento depende de su composición y del cumplimiento de requisitos ambientales y de seguridad. 

Origen local, impacto positivo  

¿Por qué esta selección?

Los residuos agroganaderos (purines, estiércol y paja) permiten cerrar el ciclo de forma natural, sin introducir residuos externos o industriales que puedan comprometer la calidad del proceso o del subproducto final.

En este sentido, tras la digestión anaerobia de solo estas materias primas, las plantas de Biorig obtienen un digestato categorizado como CMC 5, el cual se elabora a mayores para fabricar un fertilizante orgánico CFP 3 certificado bajo el Reglamento (UE) 2019/1009.

Más sostenible desde el origen

El uso de residuos ganaderos y agrícolas no solo permite generar energía renovable, sino que también resuelve un problema ambiental existente: la gestión de estos residuos en el medio rural.

Este modelo:

  • Reduce emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a las emisiones difusas de la descomposición al aire libre de los residuos
  • Evita la contaminación de suelos y acuíferos mediante a través de la retirada de residuos y la entrega de forma trazable de un fertilizante orgánico certificado
  • Refuerza la economía local, ya que teje alianzas entre el sector ganadero y agrícolas de las zonas en las que se implantan las instalaciones

En definitiva, el biometano producido a partir de residuos agroganaderos tiene una huella ambiental menor y un mayor arraigo territorial.

De residuo a fertilizante

Uno de los grandes diferenciales del biometano es que no solo genera energía. También produce un subproducto de alto valor: el digestato

Cuando se utilizan purines y estiércol, este digestato conserva nutrientes esenciales en un subproducto categorizado como CMC5. Este contiene un gran potencial agronómico y puede elaborarse a mayores como fertilizante orgánico, mejorando la calidad del suelo y reduciendo la necesidad de fertilizantes químicos.

Esto permite cerrar el ciclo de los nutrientes, colaborando a mejorar la calidad de los suelos en las zonas cercanas a las plantas. Sin embargo, cuando se emplean otros residuos, especialmente industriales o mezclas complejas, este aprovechamiento puede verse limitado o incluso descartado por cuestiones de seguridad o calidad.

Energía renovable que vuelve al campo

El biometano no es solo una alternativa al gas fósil. Es una oportunidad para transformar el territorio desde dentro, generando energía, gestionando residuos y devolviendo valor al sector primario. En Biorig creemos en un modelo donde cada decisión importa: desde el origen de los residuos hasta el impacto final en el entorno. 

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Proyectos de biometano en Europa: la presencia internacional de Biorig

Una plataforma europea de gases verdes

Madrid, 04.08.26. Biorig desarrolla una plataforma europea de infraestructuras de biometano orientada a transformar residuos agrícolas y ganaderos en energía renovable, bioCO₂ y fertilizantes orgánicos. La compañía integra el desarrollo, la construcción y la operación de las instalaciones, desde la identificación de los emplazamientos hasta la relación con agricultores, ganaderos, administraciones y empresas locales.

España constituye el principal mercado de Biorig y el núcleo de su actividad. Sobre esta base, la compañía ha iniciado su expansión internacional en Italia y Polonia, dos países con condiciones diferentes, pero complementarias: un mercado italiano más desarrollado y con experiencia industrial, y un mercado polaco con un elevado potencial de crecimiento.

En conjunto, Biorig cuenta con una cartera de más de 60 proyectos en desarrollo en España, Italia y Polonia, con una producción prevista de alrededor de 5 TWh de biometano al año. Esta expansión forma parte del proceso de transformación de Solarig hacia un grupo energético más industrial, competitivo y global, comprometido con la transición ecológica, el empleo de calidad y el desarrollo económico de los territorios.

Principales mercados

Biorig desarrolla su expansión europea a partir de una estrategia adaptada a cada país. En España, Italia y Polonia, la compañía impulsa proyectos vinculados al territorio, orientados a valorizar residuos orgánicos, producir energía renovable y generar actividad económica local.

España

PLAN ESPAÑA

España es el núcleo de la actividad de Biorig y el país en el que la compañía concentra su cartera más amplia. Su potencial agroganadero permite desarrollar proyectos de gran escala vinculados directamente con la economía rural.

Contexto: elevada disponibilidad de residuos agroganaderos y un mercado de biometano todavía poco desarrollado.

Plan de Biorig: consolidar su mayor cartera de proyectos y convertir España en su principal plataforma de producción.

Actividad: desarrollar proyectos propios desde sus fases iniciales, en colaboración con agricultores, ganaderos, administraciones y empresas locales.

Modelo de planta: instalaciones de escala industrial, próximas al origen de los residuos y alimentadas exclusivamente con materias primas agrícolas y ganaderas.

Italia

PLANITALIA

Italia permite a Biorig crecer en un mercado con experiencia industrial y una cadena de suministro especializada. La compañía se apoya, además, en la presencia y el conocimiento acumulados por Solarig, matriz de Biorig, durante más de 15 años en el país.

Contexto: mercado de biometano más maduro, con proveedores especializados y mecanismos de apoyo a los gases renovables.

Plan de Biorig: acelerar su crecimiento aprovechando la implantación y la experiencia de Solarig.

Actividad: combinar proyectos propios con la incorporación de iniciativas locales en fases avanzadas de desarrollo.

Modelo de planta: instalaciones de menor escala y más distribuidas, adaptadas a la disponibilidad local de residuos agrícolas, ganaderos y subproductos agroalimentarios.

Polonia

PLANPOLONIA

Polonia representa una oportunidad de crecimiento a largo plazo por la dimensión de su sector agroganadero y su necesidad de diversificar el suministro energético. Biorig quiere construir allí una cartera desde una fase temprana del desarrollo del mercado.

Contexto: elevado potencial agrícola y ganadero, junto con la necesidad de reducir la dependencia del gas importado.

Plan de Biorig: crear una cartera relevante en uno de los mercados europeos con mayor recorrido de crecimiento.

Actividad: combinar nuevos proyectos con la incorporación de iniciativas locales maduras, junto a promotores y socios del territorio.

Modelo de planta: instalaciones adaptadas a los recursos de cada región agrícola, orientadas a valorizar residuos locales y producir biometano para el mercado polaco.

Materias primas agroganaderas para un modelo circular 

Biorig valoriza exclusivamente sub-productos generados por el sector primario para producir gases renovables. Este modelo permite valorizar residuos para obtener energía y digestatos con gran potencial agronómico que pueden usarse en la fertilización de los terrenos.

De esta manera, las plantas de Biorig representan infraestructuras claves para el fomento de la economía circular en el mundo rural, así como una fuente de inversión y desarrollo económico en los territorios.

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Cómo descarbonizar el transporte pesado de inmediato

El reto de descarbonizar el transporte pesado

Soria. 30 de julio de 2026. Descarbonizar el transporte pesado es uno de los grandes desafíos de la transición energética. Sectores como el transporte por carretera, el transporte público o el marítimo requieren grandes cantidades de energía, y en la actualidad, dependen mayoritariamente de combustibles fósiles debido a la dificultad de electrificarlos.

En la Unión Europea, el transporte representa más del 30% de las emisiones del CO2, siendo el transporte por carretera y el marítimo responsable de casi el 90% de estas emisiones. Este contexto, y la dificultad de electrificar estos sistemas de transporte en el medio plazo, pone de manifiesto la necesidad de soluciones eficaces y de rápida implementación que permitan reducir la huella de carbono del transporte pesado.

La necesidad de soluciones disponibles hoy

Aunque tecnologías como la electrificación o el hidrógeno renovable están llamadas a desempeñar un papel relevante en el futuro, su despliegue en el transporte pesado todavía se enfrenta a retos técnicos, económicos y de infraestructura.

Hidrógeno

El hidrógeno renovable permite descarbonizar el transporte pesado en largas distancias gracias a su alta densidad energética y tiempos de repostaje similares al diésel. Sin embargo, su despliegue depende de una infraestructura aún limitada y de una cadena de valor en desarrollo, con costes elevados y retos asociados a su almacenamiento y transporte. 

Electrificación

La electrificación ofrece el mayor potencial de reducción de emisiones en transporte pesado, especialmente en trayectos cortos y medios, gracias a su alta eficiencia energética. No obstante, requiere importantes inversiones en red eléctrica e infraestructuras de recarga, y presenta limitaciones en autonomía y tiempos de recarga para operaciones de larga distancia, por lo que su implementación se estima para el largo plazo 

Bioetanol y biodiésel

Los biocombustibles líquidos permiten reducir emisiones aprovechando infraestructuras y vehículos existentes, facilitando una transición inmediata sin cambios tecnológicos significativos. Sin embargo, su disponibilidad es limitada y en ocasiones se expanden los cultivos para su uso, lo que aumenta su huella de carbono, y muchos vehículos pesados no usan motores que utilicen estos combustibles.

Biometano y e-metano

El biometano y el e-metano permiten descarbonizar el transporte pesado utilizando la infraestructura gasista existente, con tecnologías maduras y plenamente operativas. Su principal ventaja es su carácter de solución inmediata y gestionable, tanto para vehículos terrestres como marítimos. 

El biometano en el transporte: una solución inmediata

El biometano se posiciona como una de las principales soluciones para descarbonizar el transporte pesado de forma inmediata. Se trata de un gas renovable obtenido a partir de residuos orgánicos que puede utilizarse como sustituto directo del gas natural.

Su principal ventaja es que permite su uso en vehículos e infraestructuras ya existentes, lo que facilita una implantación rápida y sin necesidad de grandes inversiones adicionales. Esto lo convierte en una opción especialmente eficaz para sectores como el transporte de mercancías o el transporte urbano.

Además, el uso de biometano en camiones y autobuses permite reducir de forma significativa las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo a avanzar hacia modelos de movilidad más sostenibles.

El biometano, clave para una descarbonización rápida

Distintos estudios a nivel europeo señalan que el biometano es una de las soluciones con mayor potencial para descarbonizar el transporte de forma rápida y transversal. Puede alcanzar reducciones de emisiones similares o incluso superiores a otras alternativas, con la ventaja de poder desplegarse de forma inmediata.

Una solución disponible para avanzar desde hoy

La descarbonización del transporte pesado requiere combinar soluciones a largo plazo con alternativas que puedan aplicarse de forma inmediata. En este contexto, el biometano representa una opción realista, eficiente y ya disponible.

En Biorig trabajamos para transformar residuos orgánicos, especialmente de origen agroganadero, en biometano como fuente de energía renovable, impulsando la economía circular, generando valor en entornos rurales y reforzando la independencia energética.

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Qué son los biofertilizantes, tipos y ventajas para el suelo

Madrid, 22.07.26 Los biofertilizantes o fertilizantes orgánicos permiten mejorar la fertilidad del suelo de forma sostenible, reduciendo el impacto ambiental y favoreciendo un modelo agrícola más eficiente y equilibrado. Las plantas de biogas y biometano tienen un papel muy relevante a la hora de impulsar estos modelos de abonado, ya que mediante el proceso de digestión anaerobia generan un subproducto conocido como digestato, con gran potencial agronómico.

En un contexto en el que la sostenibilidad del sistema agrícola es cada vez más relevante, los biofertilizantes se posicionan como una solución clave para optimizar el uso de los recursos naturales y reducir la presión sobre el suelo. Su aplicación no solo contribuye a mejorar la productividad, sino también a preservar la salud del suelo a largo plazo, alineándose con las nuevas exigencias regulatorias y los objetivos de descarbonización del sector primario.

El suelo como recurso estratégico en la agricultura

El suelo es la base de la producción agrícola, pero también uno de los recursos más vulnerables. Su uso intensivo y la aplicación continuada de fertilizantes químicos han provocado problemas como la pérdida de fertilidad, la degradación de su estructura y la contaminación por nitratos. En este contexto, los biofertilizantes surgen como una alternativa más sostenible, sobre todo cuando se utilizan a través de la valorización de materia prima cercana que permita ordenar el flujo de los nutrientes en los entornos agrícolas.

¿Qué son los biofertilizantes y cómo funcionan?

Los biofertilizantes son productos de origen orgánico que mejoran la fertilidad del suelo de forma sostenible y favorecen el desarrollo de los cultivos. A diferencia de los fertilizantes convencionales, los biofertilizantes se posicionan como una alternativa más sostenible dentro de los fertilizantes orgánicos, ya que no solo aportan nutrientes, sino que también contribuyen a mejorar la estructura del suelo y su actividad biológica.

Muchos de estos productos proceden de procesos de valorización de residuos orgánicos, como la digestión anaerobia en plantas de biometano, que valorizan materia orgánica para obtener digestatos higienizados y estabilizados.

Tipos de biofertilizantes y su función en el suelo


Existen distintos tipos de biofertilizantes en función de su composición y su función en el suelo. Algunos aportan materia orgánica y nutrientes esenciales, mientras que otros incorporan microorganismos que mejoran la disponibilidad de nutrientes para las plantas.

También existen enmiendas orgánicas que ayudan a mejorar la estructura del suelo, su capacidad de retención de agua y su equilibrio biológico.

Biorig: purín, estiércol y paja para un biofertilizante circular

El uso de biofertilizantes forma parte de un enfoque integral orientado a mejorar la fertilidad del suelo y avanzar hacia un modelo agrícola más sostenible y eficiente. Su capacidad para transformar residuos orgánicos en recursos de valor los convierte en una herramienta clave dentro de la economía circular aplicada al sector primario.

Desde Biorig contribuimos a este modelo mediante la valorización de residuos agroganaderos, exclusivamente purines, estiércol y residuos vegetales, principalmente paja de maíz. Mediante un proceso industrial, estas materias primas se transforman en energía renovable y un digestato categorizado como CMC 5. A través de una elaboración a mayores del digestato, Biorig consigue obtener un producto fertilizante orgánico certificado bajo el Reglamento (UE) 2019/1009 de tipo CFP 3, que mejoran la calidad del suelo, reducen el impacto ambiental y ayuda a dar trazabilidad al ciclo de los nutrientes en el campo.

De este modo, impulsamos una gestión más eficiente de los recursos, favoreciendo la sostenibilidad agrícola y el desarrollo de un sistema productivo más equilibrado y conectado con el territorio.

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El biometano desde la ciencia: una solución segura y sostenible para el sector primario

Así funciona una planta de biometano: nuevo episodio de ‘Futuro Verde‘

Madrid. 14.07.2026. Futuro Verde, el podcast de Promecal para Vive! Radio y El Día de Soria en colaboración con Solarig, sigue acercando la transición energética a la sociedad a través del conocimiento, la divulgación científica y la experiencia de profesionales del sector. El biometano, un gas de origen renovable sustitutivo del gas natural fósil, es uno de los mayores vectores de crecimiento del sector energético. Es por eso que los procesos de producción de biogás para obtener biometano han generado un gran interés en la ciencia, cuya opinión recogió el capítulo 3 del pódcast, que reunió a científicos especializados en el estudio de este tipo de instalaciones.

Dado el potencial para aumentar la descarbonización a sectores difícilmente electrificables del biometano y su aporte a la optimización en la gestión de los residuos orgánicos, este gas renovable se presenta como una solución energética que contribuye a la promoción de economía circular y al avance en la gestión de residuos con metodologías basadas en las ciencias y en la investigación por parte de los científicos.

Con los residuos agroalimentarios que produce Castilla y León podemos producir tres veces más gas natural del que consumimos

Futuro Verde aborda en detalle y junto a la academia el funcionamiento de una planta de biometano desde una mirada rigurosa y científica. En la conversación participaron investigadores de primer nivel, como Mariano Martín, catedrático de Ingeniería Química en la Universidad de Salamanca y miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España; Raúl Muñoz, investigador del Instituto de Procesos Sostenibles de la Universidad de Valladolid y catedrático en Tecnologías del Medio Ambiente; y María Pilar Martínez, ingeniera de minas y energía, doctora por la Universidad Politécnica de Madrid y actualmente investigadora postdoctoral en la UPM.

Del residuo al recurso: el proceso del biometano

Durante el episodio, se analiza paso a paso el funcionamiento de estas plantas, desde la recepción de materias primas hasta la obtención de biometano listo para su inyección en red o uso como combustible renovable.

Seguridad y fiabilidad

La seguridad y fiabilidad de las plantas modernas de biometano, una tecnología con más de 40 años de desarrollo en otros países europeos

Digestión anaerobia

El proceso de digestión anaerobia con el que se genera biogás a partir de residuos orgánicos

‘Upgrading’

La transformación del biogás en biometano, un gas renovable con características equivalentes al gas natural

Energía verde

El papel de estas infraestructuras en la reducción de emisiones y en la independencia energética

Digestato para cerrar el ciclo 

Uno de los aspectos más relevantes del proceso es la gestión y valorización del digestato, un subproducto que adquiere un papel fundamental dentro del modelo circular. El digestato es una enmienda orgánica con alto potencial agronómico, que permite devolver nutrientes al suelo, mejorar su estructura y reducir la dependencia de fertilizantes de origen químico.  

Biorig produce biometano exclusivamente a través de residuos agrícolas y ganaderos (purines, estiércol y paja), lo que permite obtener un digestato categorizado como CMC 5, el cual la compañía valoriza a mayores para obtener un fertilizante orgánico certificado por la normativa europea de tipo CFP 3, el cual está estabilizado, higienizado y que permite dar trazabilidad a los nutrientes que se emplean en el campo. 

El digestato no es peligroso, lo peligroso es no gestionar los residuos de una forma racional y por profesionales

Un modelo energético basado en la circularidad 

Si se gestionan de forma adecuada, las plantas de biometano son beneficio para todos.

Este nuevo episodio de Futuro Verde pone de manifiesto cómo el biometano representa una solución integral: no solo permite generar energía renovable, sino también gestionar residuos de forma eficiente y producir recursos que retornan al territorio. 

Un ejemplo claro de cómo la transición energética puede ir de la mano del desarrollo rural, la sostenibilidad ambiental y la creación de valor a largo plazo. 

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Por qué el biometano italiano atrae inversiones europeas y qué hace falta para que siga haciéndolo

Artículo de Agnese Rocco, publicado por Energía Oltre


Italia cuenta con recursos agrícolas, infraestructuras y competencias para convertirse en uno de los mercados clave del biometano en Europa

Silueta de Italia

Para consolidar el crecimiento del sector hacen falta reglas previsibles, plazos de autorización más claros y una visión más allá del PNRR

2 de julio de 2026 – En los últimos años, el biometano se ha convertido en uno de los segmentos más dinámicos de la transición energética italiana. Aumentan las inversiones, crecen las plantas y nuevos operadores miran al país como uno de los mercados más interesantes de Europa. Sin embargo, justo ahora que el sector ha tomado velocidad, existe el riesgo de frenar antes de llegar a la meta: sin reglas estables, plazos de autorización más previsibles y una visión industrial más allá del PNRR, esta aceleración podría no ser suficiente para alcanzar los objetivos fijados para 2030. Esta es la fotografía que emerge del Biomethane & Biofuels Report 2026 del Politecnico di Milano: el biometano es hoy una solución madura, compatible con las infraestructuras existentes y preparada para un crecimiento más sostenido. Lo que limita su pleno potencial ya no es la tecnología, sino la capacidad de resolver algunos cuellos de botella autorizativos, infraestructurales y regulatorios que siguen frenando el desarrollo del mercado.

Italia se ha convertido en uno de los mercados más interesantes de Europa

La pregunta, por tanto, ya no es si el biometano representa una tecnología estratégica. El verdadero reto es entender si Italia será capaz de transformar un crecimiento impulsado por los incentivos en un mercado estable y competitivo, capaz de atraer inversiones también una vez concluida la etapa extraordinaria del PNRR. El salto es evidente en los números. Si en 2018 las plantas de biometano conectadas a la red eran apenas siete, en junio de 2026 en Italia había 176 plantas en operación, con una capacidad productiva actual de alrededor de 115.000 Smc/h, algo más de 1.000 millones de Smc al año. Para dar una idea de la magnitud, se trata de un volumen equivalente a cerca del 1,6% de la demanda nacional de gas registrada en 2025 y al consumo anual de unas 700.000 familias tipo italianas. El crecimiento ha sido sostenido por los esquemas de incentivos introducidos por los Decretos Ministeriales de 2018 y 2022. A esta base operativa se suma una cartera de proyectos que ya ha entrado en la fase de concesión de los recursos del PNRR: tras el segundo acto publicado por el GSE el 5 de junio, los recursos ya concedidos ascendían a unos 2.134 millones de euros, frente a una dotación total de la medida de 2.236 millones.

El crecimiento italiano se inserta en un contexto europeo igualmente dinámico. Según el nuevo Biomethane Investment Outlook 2026 de la European Biogas Association, las inversiones planificadas identificadas por el informe han alcanzado los 36.000 millones de euros, un 28% más que en la edición anterior. Este crecimiento equivale a 8.000 millones de euros adicionales en capital comprometido y eleva la producción adicional prevista a 9.400 millones de metros cúbicos anuales de aquí a 2030. El informe indica además que, según los actores industriales participantes en el estudio, más de 1.200 plantas de biometano deberían entrar en operación en los próximos cinco años.

Italia, segunda en la UE por inversiones

Italia es uno de los mercados que más contribuyen a esta expansión. Según las nuevas estimaciones de la EBA, el país cuenta con 4.030 millones de euros en inversiones planificadas y una capacidad prevista de 23 TWh al año, lo que lo sitúa como el segundo mercado europeo por volumen de inversión, después de Dinamarca.

Distribución de los volúmenes de inversión en Europa (todos los períodos) – Fuente: EBA

Este resultado no depende exclusivamente de los incentivos. Existen características estructurales que hacen que el mercado italiano sea especialmente atractivo: una de las cadenas agroalimentarias más importantes de Europa, con una fuerte concentración de explotaciones ganaderas y producciones agrícolas capaces de aportar subproductos y residuos valorizables mediante digestión anaerobia; una red nacional de gas extensa y ya preparada para acoger el biometano, reduciendo las inversiones necesarias para integrar la producción renovable en las infraestructuras existentes; y un patrimonio de competencias desarrollado a lo largo de más de quince años de experiencia en el biogás agrícola. Una parte de los nuevos proyectos procede además de la reconversión de plantas existentes, con plazos de desarrollo generalmente inferiores a los de la construcción de nuevos emplazamientos.

Por qué los inversores internacionales miran a Italia

El interés creciente de operadores europeos y fondos de infraestructura refleja una dinámica cada vez más evidente: el mercado italiano del biometano está empezando a despegar justo cuando el país necesita reducir su dependencia del gas natural importado. En este contexto, el biometano ofrece una ventaja inmediata frente a otras soluciones: puede inyectarse en las infraestructuras existentes y sustituir progresivamente al gas fósil sin modificaciones sustanciales en los sistemas de transporte, distribución y consumo.

Para Italia, donde el gas sigue desempeñando un papel central en el sistema energético y en muchos procesos industriales difíciles de electrificar, esta compatibilidad representa uno de los principales factores de atracción para los inversores. Este nuevo contexto está empujando también a operadores ya activos en las renovables eléctricas a ampliar su radio de acción hacia los gases renovables. Es el caso de Solarig, presente desde hace años en el mercado fotovoltaico italiano, que a través de su división Biorig ha elegido Italia como mercado estratégico para el desarrollo de su actividad en el biometano.

El fenómeno, sin embargo, no se limita a un solo operador. Es la demostración de que el sector está entrando en una fase distinta a la de los últimos años: menos orientada al desarrollo de plantas individuales y cada vez más centrada en la construcción de una cadena industrial.

De la construcción de plantas de biometano a la construcción de una cadena industrial

La transformación en curso afecta también al modelo económico del sector. En los primeros años, la atención se centraba sobre todo en la construcción de plantas. Hoy, el valor se está desplazando progresivamente a lo largo de toda la cadena industrial.

Junto a la producción de biometano, adquieren un peso creciente la valorización del CO₂ biogénico, la producción de bio-GNL destinada al transporte pesado, el uso del digestato como fertilizante orgánico y la firma de contratos de suministro a largo plazo con operadores industriales interesados en reducir su huella de carbono.

Se trata de una evolución coherente con lo que está ocurriendo también a escala europea. Según la IEA, el crecimiento de los biogases estará impulsado sobre todo por el biometano, gracias a su versatilidad y a la posibilidad de utilizar redes y equipos de gas natural, reduciendo las inversiones en infraestructuras necesarias para descarbonizar usos difíciles de electrificar. Esta perspectiva modifica también la narrativa de la transición energética. Fotovoltaica, sistemas de almacenamiento, eólica y gases renovables no compiten entre sí: cumplen funciones complementarias dentro de un sistema energético que requerirá distintos vectores para alcanzar los objetivos climáticos europeos.

Por qué el próximo reto se juega más allá del PNRR

El crecimiento de los últimos años ha sido posible gracias a un conjunto de instrumentos normativos que han reducido el riesgo de las inversiones. El sector es consciente, sin embargo, de que la finalización de las intervenciones financiadas por el PNRR representará un punto de inflexión.

Según el Biomethane & Biofuels Report 2026 del Politecnico di Milano, el sector sigue presentando algunas criticidades estructurales. Entre las principales figuran la complejidad de los procedimientos de autorización, los tiempos de conexión a la red de gas, la necesidad de garantizar un abastecimiento sostenible de biomasa y, sobre todo, la ausencia de una visión regulatoria estable más allá de los actuales mecanismos de incentivo. El mismo informe señala que, en el escenario actual, podría mantenerse una brecha significativa entre la producción prevista y los objetivos fijados por el PNIEC para 2030.

También la European Biogas Association confirma que el mercado europeo está entrando en una fase más industrial. Según el informe, alrededor del 90% de las inversiones previstas para el periodo 2025-2026 ya se encuentra en construcción, mientras que los compromisos para el periodo 2027-2030 han sido revisados al alza. La EBA señala además casi 8.000 millones de euros destinados a actualizaciones de infraestructuras y nuevas inversiones en tecnologías y usos finales, como estaciones de servicio, licuefacción y valorización del CO₂ biogénico.

La cuestión, por tanto, no tiene que ver solo con el número de nuevas plantas que deberán construirse, sino con la capacidad de crear un mercado capaz de atraer capital incluso cuando la componente pública de los incentivos se reduzca progresivamente. El potencial existe: ahora debe consolidarse con reglas previsibles, planificación a largo plazo y una mayor integración entre el sistema agrícola, la industria y las infraestructuras energéticas.

De esta capacidad dependerá el futuro del biometano en Italia: seguir siendo una medida extraordinaria apoyada por el PNRR o convertirse en un componente estructural de la estrategia energética nacional, capaz de contribuir a la seguridad del suministro, la descarbonización de los consumos y la competitividad del sistema productivo.