El biometano ya es una solución industrial real para descarbonizar sectores clave

El reto ya no es iniciar el sector, sino escalarlo con estabilidad y visión a largo plaz

Una oportunidad energética, industrial y territorial que Italia está llamada a consolidar
El sector del biometano en Italia ha alcanzado un nivel importante de madurez, aunque todavía insuficiente para cumplir los objetivos de 2030. Esta es la fotografía que emerge del encuentro “El biometano en Italia. Perspectivas industriales y trayectorias de desarrollo post-PNRR”, promovido por la Community Biometano de TEHA Group. El mensaje es claro:
La trayectoria está definida, pero es necesario acelerar
Una cadena de valor que crece, pero no lo suficiente
En los últimos años, el biometano ha experimentado un crecimiento significativo, impulsado por los incentivos y el PNRR derivado de los fondos europeos. Italia se ha consolidado como uno de los mercados más dinámicos de Europa, con una cadena de valor que se está industrializando progresivamente e involucrando a un número creciente de actores a lo largo de todo el ecosistema.
Sin embargo, este desarrollo aún no es suficiente. Según los análisis presentados por TEHA, el país se encuentra hoy “a medio camino” respecto a los objetivos fijados por el PNIEC para 2030.
El riesgo no es tanto tecnológico o económico, sino sistémico: sin un refuerzo de las condiciones de mercado y del marco regulatorio, el ritmo actual podría no ser suficiente.
El valor industrial del biometano
El aspecto más relevante que surge del análisis es el papel del biometano para la industria italiana.
Si se desarrolla siguiendo la trayectoria prevista por el PNIEC, el biometano puede llegar a cubrir entre el 20% y el 25% del consumo de gas de las industrias hard-to-abate. Se trata de una contribución muy significativa, especialmente en un sistema energético fuertemente dependiente del gas natural, que representa alrededor del 40% del mix energético del país.
En este sentido, el biometano no es solo una tecnología de transición, sino una auténtica palanca industrial. Permite responder simultáneamente a tres necesidades clave para los grandes consumidores energéticos:
- reducir las emisiones
- estabilizar los costes energéticos
- garantizar la seguridad de suministro
Para los sectores intensivos en energía y difíciles de electrificar, esta combinación representa un factor competitivo decisivo.
El reto de la inversión
La brecha respecto a 2030 sigue siendo considerable. Según TEHA, para cerrarla serán necesarios aproximadamente 16.500 millones de euros de nuevas inversiones. Una cifra relevante que demuestra que el desafío ya no es iniciar el sector, sino escalarlo.
Aquí entra en juego el contexto regulatorio. La fase post-PNRR abre una nueva etapa en la que el sector deberá apoyarse menos en incentivos extraordinarios y más en un sistema estable y predecible.
Las prioridades son claras:
- reglas claras a medio y largo plazo
- mecanismos de subasta más regulares y previsibles
- un marco capaz de atraer capital privado
Sin estos elementos, existe el riesgo de frenar precisamente cuando sería necesario acelerar.
Desarrollo territorial y consolidación del sector
Otro aspecto destacado durante el encuentro es el papel territorial del biometano. Su crecimiento puede activar sinergias relevantes, especialmente en zonas con alta disponibilidad de recursos agrícolas, conectando transición energética y desarrollo económico. En este contexto, el sector no solo contribuye a la descarbonización, sino también a reforzar el tejido productivo local, modernizar las cadenas de valor y favorecer procesos de digitalización y automatización.
En particular, el sur de Italia representa un área con amplios márgenes de crecimiento, aún poco desarrollada pero con un gran potencial.
El panorama que emerge es el de un sector que ha superado su fase inicial, pero que aún debe completar su transformación industrial. El biometano ha demostrado ser una solución concreta, ya disponible e integrable en el sistema energético existente. Ahora el reto es escalarlo y consolidarlo como uno de los pilares de la transición energética italiana.
El papel de Biorig
En este contexto se sitúa el desarrollo de Biorig, la división de gases renovables de Solarig, que está ampliando su presencia en Italia con un enfoque industrial y de largo plazo.
La estrategia busca contribuir al crecimiento del sector mediante el desarrollo de nuevos proyectos y la valorización de los recursos agroganaderos, en línea con un modelo de economía circular. El objetivo es reforzar la producción nacional de gas renovable y acompañar la evolución del sistema energético hacia soluciones más sostenibles y resilientes.
Una fase decisiva
El biometano italiano se encuentra en una fase decisiva.
Por un lado, existen todas las condiciones para un salto de escala: demanda industrial, tecnología madura e interés inversor. Por otro, siguen pendientes cuestiones clave relacionadas con la inversión, la regulación y los plazos.
Como ha señalado TEHA, el próximo paso no será incremental, sino estructural.
Y será precisamente esta capacidad de evolucionar la que determine el papel del biometano en el sistema energético de los próximos años.









