Madrid, 22.07.26 Los biofertilizantes o fertilizantes orgánicos permiten mejorar la fertilidad del suelo de forma sostenible, reduciendo el impacto ambiental y favoreciendo un modelo agrícola más eficiente y equilibrado. Las plantas de biogas y biometano tienen un papel muy relevante a la hora de impulsar estos modelos de abonado, ya que mediante el proceso de digestión anaerobia generan un subproducto conocido como digestato, con gran potencial agronómico.
En un contexto en el que la sostenibilidad del sistema agrícola es cada vez más relevante, los biofertilizantes se posicionan como una solución clave para optimizar el uso de los recursos naturales y reducir la presión sobre el suelo. Su aplicación no solo contribuye a mejorar la productividad, sino también a preservar la salud del suelo a largo plazo, alineándose con las nuevas exigencias regulatorias y los objetivos de descarbonización del sector primario.
El suelo como recurso estratégico en la agricultura
El suelo es la base de la producción agrícola, pero también uno de los recursos más vulnerables. Su uso intensivo y la aplicación continuada de fertilizantes químicos han provocado problemas como la pérdida de fertilidad, la degradación de su estructura y la contaminación por nitratos. En este contexto, los biofertilizantes surgen como una alternativa más sostenible, sobre todo cuando se utilizan a través de la valorización de materia prima cercana que permita ordenar el flujo de los nutrientes en los entornos agrícolas.
¿Qué son los biofertilizantes y cómo funcionan?
Los biofertilizantes son productos de origen orgánico que mejoran la fertilidad del suelo de forma sostenible y favorecen el desarrollo de los cultivos. A diferencia de los fertilizantes convencionales, los biofertilizantes se posicionan como una alternativa más sostenible dentro de los fertilizantes orgánicos, ya que no solo aportan nutrientes, sino que también contribuyen a mejorar la estructura del suelo y su actividad biológica.
Muchos de estos productos proceden de procesos de valorización de residuos orgánicos, como la digestión anaerobia en plantas de biometano, que valorizan materia orgánica para obtener digestatos higienizados y estabilizados.
Tipos de biofertilizantes y su función en el suelo
Existen distintos tipos de biofertilizantes en función de su composición y su función en el suelo. Algunos aportan materia orgánica y nutrientes esenciales, mientras que otros incorporan microorganismos que mejoran la disponibilidad de nutrientes para las plantas.
También existen enmiendas orgánicas que ayudan a mejorar la estructura del suelo, su capacidad de retención de agua y su equilibrio biológico.
Ventajas de los biofertilizantes
Suelo y la agricultura
Mejoran la calidad del suelo, favorecen la retención de agua y aumentan la actividad microbiana, reduciendo el uso de fertilizantes químicos.
Economía circular
Transforman residuos orgánicos en recursos útiles, cerrando el ciclo y reduciendo la necesidad de insumos externos.
Agricultura sostenible
Impulsan una agricultura más eficiente y alineada con las exigencias ambientales, optimizando la gestión de los recursos.
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Biorig: purín, estiércol y paja para un biofertilizante circular
El uso de biofertilizantes forma parte de un enfoque integral orientado a mejorar la fertilidad del suelo y avanzar hacia un modelo agrícola más sostenible y eficiente. Su capacidad para transformar residuos orgánicos en recursos de valor los convierte en una herramienta clave dentro de la economía circular aplicada al sector primario.
Desde Biorig contribuimos a este modelo mediante la valorización de residuos agroganaderos, exclusivamente purines, estiércol y residuos vegetales, principalmente paja de maíz. Mediante un proceso industrial, estas materias primas se transforman en energía renovable y un digestato categorizado como CMC 5. A través de una elaboración a mayores del digestato, Biorig consigue obtener un producto fertilizante orgánico certificado bajo el Reglamento (UE) 2019/1009 de tipo CFP 3, que mejoran la calidad del suelo, reducen el impacto ambiental y ayuda a dar trazabilidad al ciclo de los nutrientes en el campo.
De este modo, impulsamos una gestión más eficiente de los recursos, favoreciendo la sostenibilidad agrícola y el desarrollo de un sistema productivo más equilibrado y conectado con el territorio.
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Cinco Días: España necesita una mayor ambición en biometano para acelerar la transición energética
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Así funciona una planta de biometano: nuevo episodio de ‘Futuro Verde‘
Madrid. 14.07.2026.Futuro Verde, el podcast de Promecal para Vive! Radio y El Día de Soria en colaboración con Solarig, sigue acercando la transición energética a la sociedad a través del conocimiento, la divulgación científica y la experiencia de profesionales del sector. El biometano, un gas de origen renovable sustitutivo del gas natural fósil, es uno de los mayores vectores de crecimiento del sector energético. Es por eso que los procesos de producción de biogás para obtener biometano han generado un gran interés en la ciencia, cuya opinión recogió el capítulo 3 del pódcast, que reunió a científicos especializados en el estudio de este tipo de instalaciones.
Dado el potencial para aumentar la descarbonización a sectores difícilmente electrificables del biometano y su aporte a la optimización en la gestión de los residuos orgánicos, este gas renovable se presenta como una solución energética que contribuye a la promoción de economía circular y al avance en la gestión de residuos con metodologías basadas en las ciencias y en la investigación por parte de los científicos.
Con los residuos agroalimentarios que produce Castilla y León podemos producir tres veces más gas natural del que consumimos
Futuro Verde aborda en detalle y junto a la academia el funcionamiento de una planta de biometano desde una mirada rigurosa y científica. En la conversación participaron investigadores de primer nivel, como Mariano Martín, catedrático de Ingeniería Química en la Universidad de Salamanca y miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España; Raúl Muñoz, investigador del Instituto de Procesos Sostenibles de la Universidad de Valladolid y catedrático en Tecnologías del Medio Ambiente; y María Pilar Martínez, ingeniera de minas y energía, doctora por la Universidad Politécnica de Madrid y actualmente investigadora postdoctoral en la UPM.
Durante el episodio, se analiza paso a paso el funcionamiento de estas plantas, desde la recepción de materias primas hasta la obtención de biometano listo para su inyección en red o uso como combustible renovable.
Seguridad y fiabilidad
La seguridad y fiabilidad de las plantas modernas de biometano, una tecnología con más de 40 años de desarrollo en otros países europeos
Digestión anaerobia
El proceso de digestión anaerobia con el que se genera biogás a partir de residuos orgánicos
‘Upgrading’
La transformación del biogás en biometano, un gas renovable con características equivalentes al gas natural
Energía verde
El papel de estas infraestructuras en la reducción de emisiones y en la independencia energética
Digestato para cerrar el ciclo
Uno de los aspectos más relevantes del proceso es la gestión y valorización del digestato, un subproducto que adquiere un papel fundamental dentro del modelo circular. El digestato es una enmienda orgánica con alto potencial agronómico, que permite devolver nutrientes al suelo, mejorar su estructura y reducir la dependencia de fertilizantes de origen químico.
Biorig produce biometano exclusivamente a través de residuos agrícolas y ganaderos (purines, estiércol y paja), lo que permite obtener un digestato categorizado como CMC 5, el cual la compañía valoriza a mayores para obtener un fertilizante orgánico certificado por la normativa europea de tipo CFP 3, el cual está estabilizado, higienizado y que permite dar trazabilidad a los nutrientes que se emplean en el campo.
El digestato no es peligroso, lo peligroso es no gestionar los residuos de una forma racional y por profesionales
Un modelo energético basado en la circularidad
Si se gestionan de forma adecuada, las plantas de biometano son beneficio para todos.
Este nuevo episodio de Futuro Verde pone de manifiesto cómo el biometano representa una solución integral: no solo permite generar energía renovable, sino también gestionar residuos de forma eficiente y producir recursos que retornan al territorio.
Un ejemplo claro de cómo la transición energética puede ir de la mano del desarrollo rural, la sostenibilidad ambiental y la creación de valor a largo plazo.
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¿Qué es el biometano?
El biometano, gas de origen renovable clave para la transición y la independencia energética.
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Artículo de Agnese Rocco, publicado por Energía Oltre
Italia cuenta con recursos agrícolas, infraestructuras y competencias para convertirse en uno de los mercados clave del biometano en Europa
Para consolidar el crecimiento del sector hacen falta reglas previsibles, plazos de autorización más claros y una visión más allá del PNRR
2 de julio de 2026 – En los últimos años, el biometano se ha convertido en uno de los segmentos más dinámicos de la transición energética italiana. Aumentan las inversiones, crecen las plantas y nuevos operadores miran al país como uno de los mercados más interesantes de Europa. Sin embargo, justo ahora que el sector ha tomado velocidad, existe el riesgo de frenar antes de llegar a la meta: sin reglas estables, plazos de autorización más previsibles y una visión industrial más allá del PNRR, esta aceleración podría no ser suficiente para alcanzar los objetivos fijados para 2030. Esta es la fotografía que emerge del Biomethane & Biofuels Report 2026 del Politecnico di Milano: el biometano es hoy una solución madura, compatible con las infraestructuras existentes y preparada para un crecimiento más sostenido. Lo que limita su pleno potencial ya no es la tecnología, sino la capacidad de resolver algunos cuellos de botella autorizativos, infraestructurales y regulatorios que siguen frenando el desarrollo del mercado.
Italia se ha convertido en uno de los mercados más interesantes de Europa
La pregunta, por tanto, ya no es si el biometano representa una tecnología estratégica. El verdadero reto es entender si Italia será capaz de transformar un crecimiento impulsado por los incentivos en un mercado estable y competitivo, capaz de atraer inversiones también una vez concluida la etapa extraordinaria del PNRR. El salto es evidente en los números. Si en 2018 las plantas de biometano conectadas a la red eran apenas siete, en junio de 2026 en Italia había 176 plantas en operación, con una capacidad productiva actual de alrededor de 115.000 Smc/h, algo más de 1.000 millones de Smc al año. Para dar una idea de la magnitud, se trata de un volumen equivalente a cerca del 1,6% de la demanda nacional de gas registrada en 2025 y al consumo anual de unas 700.000 familias tipo italianas. El crecimiento ha sido sostenido por los esquemas de incentivos introducidos por los Decretos Ministeriales de 2018 y 2022. A esta base operativa se suma una cartera de proyectos que ya ha entrado en la fase de concesión de los recursos del PNRR: tras el segundo acto publicado por el GSE el 5 de junio, los recursos ya concedidos ascendían a unos 2.134 millones de euros, frente a una dotación total de la medida de 2.236 millones.
El crecimiento italiano se inserta en un contexto europeo igualmente dinámico. Según el nuevo Biomethane Investment Outlook 2026 de la European Biogas Association, las inversiones planificadas identificadas por el informe han alcanzado los 36.000 millones de euros, un 28% más que en la edición anterior. Este crecimiento equivale a 8.000 millones de euros adicionales en capital comprometido y eleva la producción adicional prevista a 9.400 millones de metros cúbicos anuales de aquí a 2030. El informe indica además que, según los actores industriales participantes en el estudio, más de 1.200 plantas de biometano deberían entrar en operación en los próximos cinco años.
Italia, segunda en la UE por inversiones
Italia es uno de los mercados que más contribuyen a esta expansión. Según las nuevas estimaciones de la EBA, el país cuenta con 4.030 millones de euros en inversiones planificadas y una capacidad prevista de 23 TWh al año, lo que lo sitúa como el segundo mercado europeo por volumen de inversión, después de Dinamarca.
Distribución de los volúmenes de inversión en Europa (todos los períodos) – Fuente: EBA
Este resultado no depende exclusivamente de los incentivos. Existen características estructurales que hacen que el mercado italiano sea especialmente atractivo: una de las cadenas agroalimentarias más importantes de Europa, con una fuerte concentración de explotaciones ganaderas y producciones agrícolas capaces de aportar subproductos y residuos valorizables mediante digestión anaerobia; una red nacional de gas extensa y ya preparada para acoger el biometano, reduciendo las inversiones necesarias para integrar la producción renovable en las infraestructuras existentes; y un patrimonio de competencias desarrollado a lo largo de más de quince años de experiencia en el biogás agrícola. Una parte de los nuevos proyectos procede además de la reconversión de plantas existentes, con plazos de desarrollo generalmente inferiores a los de la construcción de nuevos emplazamientos.
Por qué los inversores internacionales miran a Italia
El interés creciente de operadores europeos y fondos de infraestructura refleja una dinámica cada vez más evidente: el mercado italiano del biometano está empezando a despegar justo cuando el país necesita reducir su dependencia del gas natural importado. En este contexto, el biometano ofrece una ventaja inmediata frente a otras soluciones: puede inyectarse en las infraestructuras existentes y sustituir progresivamente al gas fósil sin modificaciones sustanciales en los sistemas de transporte, distribución y consumo.
Para Italia, donde el gas sigue desempeñando un papel central en el sistema energético y en muchos procesos industriales difíciles de electrificar, esta compatibilidad representa uno de los principales factores de atracción para los inversores. Este nuevo contexto está empujando también a operadores ya activos en las renovables eléctricas a ampliar su radio de acción hacia los gases renovables. Es el caso de Solarig, presente desde hace años en el mercado fotovoltaico italiano, que a través de su división Biorig ha elegido Italia como mercado estratégico para el desarrollo de su actividad en el biometano.
El fenómeno, sin embargo, no se limita a un solo operador. Es la demostración de que el sector está entrando en una fase distinta a la de los últimos años: menos orientada al desarrollo de plantas individuales y cada vez más centrada en la construcción de una cadena industrial.
De la construcción de plantas de biometano a la construcción de una cadena industrial
La transformación en curso afecta también al modelo económico del sector. En los primeros años, la atención se centraba sobre todo en la construcción de plantas. Hoy, el valor se está desplazando progresivamente a lo largo de toda la cadena industrial.
Junto a la producción de biometano, adquieren un peso creciente la valorización del CO₂ biogénico, la producción de bio-GNL destinada al transporte pesado, el uso del digestato como fertilizante orgánico y la firma de contratos de suministro a largo plazo con operadores industriales interesados en reducir su huella de carbono.
Se trata de una evolución coherente con lo que está ocurriendo también a escala europea. Según la IEA, el crecimiento de los biogases estará impulsado sobre todo por el biometano, gracias a su versatilidad y a la posibilidad de utilizar redes y equipos de gas natural, reduciendo las inversiones en infraestructuras necesarias para descarbonizar usos difíciles de electrificar. Esta perspectiva modifica también la narrativa de la transición energética. Fotovoltaica, sistemas de almacenamiento, eólica y gases renovables no compiten entre sí: cumplen funciones complementarias dentro de un sistema energético que requerirá distintos vectores para alcanzar los objetivos climáticos europeos.
Por qué el próximo reto se juega más allá del PNRR
El crecimiento de los últimos años ha sido posible gracias a un conjunto de instrumentos normativos que han reducido el riesgo de las inversiones. El sector es consciente, sin embargo, de que la finalización de las intervenciones financiadas por el PNRR representará un punto de inflexión.
Según el Biomethane & Biofuels Report 2026 del Politecnico di Milano, el sector sigue presentando algunas criticidades estructurales. Entre las principales figuran la complejidad de los procedimientos de autorización, los tiempos de conexión a la red de gas, la necesidad de garantizar un abastecimiento sostenible de biomasa y, sobre todo, la ausencia de una visión regulatoria estable más allá de los actuales mecanismos de incentivo. El mismo informe señala que, en el escenario actual, podría mantenerse una brecha significativa entre la producción prevista y los objetivos fijados por el PNIEC para 2030.
También la European Biogas Association confirma que el mercado europeo está entrando en una fase más industrial. Según el informe, alrededor del 90% de las inversiones previstas para el periodo 2025-2026 ya se encuentra en construcción, mientras que los compromisos para el periodo 2027-2030 han sido revisados al alza. La EBA señala además casi 8.000 millones de euros destinados a actualizaciones de infraestructuras y nuevas inversiones en tecnologías y usos finales, como estaciones de servicio, licuefacción y valorización del CO₂ biogénico.
La cuestión, por tanto, no tiene que ver solo con el número de nuevas plantas que deberán construirse, sino con la capacidad de crear un mercado capaz de atraer capital incluso cuando la componente pública de los incentivos se reduzca progresivamente. El potencial existe: ahora debe consolidarse con reglas previsibles, planificación a largo plazo y una mayor integración entre el sistema agrícola, la industria y las infraestructuras energéticas.
De esta capacidad dependerá el futuro del biometano en Italia: seguir siendo una medida extraordinaria apoyada por el PNRR o convertirse en un componente estructural de la estrategia energética nacional, capaz de contribuir a la seguridad del suministro, la descarbonización de los consumos y la competitividad del sistema productivo.
Madrid. 07.07.2026. Cada 7 de julio se celebra el Día Internacional de la Conservación del Suelo, una fecha que recuerda algo esencial: el suelo no es solo la superficie sobre la que producimos alimentos, sino un recurso vivo, limitado y estratégico. De su estado dependen la productividad agrícola, la biodiversidad, la calidad del agua y la resiliencia de los territorios rurales frente al cambio climático.
La FAO recuerda que los suelos sanos son la base del desarrollo agrícola, la producción de alimentos y numerosos servicios ecosistémicos. También advierte de que la degradación del suelo se expresa de muchas formas: pérdida de materia orgánica, erosión, salinización, compactación, pérdida de fertilidad o deterioro de su estructura.
En España, este debate tiene una dimensión especialmente relevante para el sector agroganadero. La agricultura y la ganadería generan materiales orgánicos con valor agronómico —como purines, estiércoles, restos vegetales o paja—, pero su gestión debe realizarse con planificación, trazabilidad y criterios técnicos. Cuando estos flujos no se gestionan adecuadamente, pueden producir externalidades ambientales, entre ellas emisiones, molestias locales o contaminación difusa por nitratos. En este artículo explicaremos las mejores prácticas para garantizar que los sueles se mantienen saludables, principalmente a través de la valorización de materia orgánica como energía y fertilizantes orgánicos.
La degradación del suelo puede manifestarse a través de la erosión, la pérdida de materia orgánica, la compactación, la salinización o la contaminación difusa. En los territorios agrarios, este reto exige soluciones que permitan mantener la productividad sin comprometer los recursos naturales. Por ello es necesario avanzar hacia modelos que ayuden al sector primario a producir mejor, con más eficiencia y con menor impacto ambiental.
01Pérdida de materia orgánica.
02Uso desequilibrado de nutrientes.
03Erosión por viento o agua.
04Contaminación difusa asociada a una gestión inadecuada de fertilizantes o deyecciones.
05Menor capacidad del suelo para retener agua y carbono.
De residuo a recurso: una oportunidad para el territorio
La agricultura y la ganadería generan materiales orgánicos con valor agronómico, como purines, estiércoles, restos vegetales o paja. Gestionados correctamente, estos flujos pueden convertirse en una fuente de nutrientes y materia orgánica para el suelo.
El enfoque adecuado no pasa por señalar al sector ganadero, sino por dotarlo de soluciones técnicas, trazables y viables. Agricultores y ganaderos son actores esenciales para conservar el suelo, porque trabajan directamente sobre el territorio y necesitan herramientas que les permitan cumplir con exigencias ambientales crecientes sin perder competitividad.
El problema no es la actividad agroganadera, sino la falta de herramientas suficientes para valorizar bien sus flujos orgánicos.
La economía circular permite transformar una carga ambiental en un recurso útil.
La proximidad entre producción de residuos, valorización y uso agrícola reduce impactos logísticos y ambientales.
Biometano y digestato para cerrar el ciclo de los nutrientes
La actividad de Biorig se basa en la valorización de residuos orgánicos mediante digestión anaerobia. Este proceso permite transformar materiales agroganaderos en biogás, que posteriormente se depura para producir biometano. Al mismo tiempo, genera digestato, una corriente rica en materia orgánica y nutrientes que puede valorizarse como base para la producción de fertilizantes orgánicos.
Entrada de residuos orgánicos agroganaderos y agroindustriales.
Recepción de materiales como purines, estiércoles, paja o subproductos orgánicos para su tratamiento.
Digestión anaerobia en condiciones controladas.
Proceso biológico sin oxígeno que transforma la materia orgánica en biogás dentro de digestores monitorizados.
Producción de biogás y posterior depuración a biometano.
Generación de biogás y eliminación de impurezas para obtener un gas renovable apto para su uso energético.
Obtención de digestato.
Generación del material orgánico resultante tras la digestión anaerobia, rico en nutrientes y materia orgánica.
Valorización del digestato como fertilizante orgánico.
Tratamiento del digestato para convertirlo en un producto fertilizante útil, seguro y regulado.
Retorno de nutrientes al suelo agrícola.
Aplicación agronómica del fertilizante orgánico para devolver al suelo nutrientes y materia orgánica.
Del digestato a una enmienda orgánica
Uno de los elementos diferenciales del modelo de Biorig es la valorización del digestato como fertilizante orgánico CFP 3, conforme al Reglamento (UE) 2019/1009. Esto implica que el digestato no se plantea como un residuo sin destino, sino como una materia valorizable que debe cumplir requisitos de calidad, estabilidad y seguridad para su aprovechamiento agronómico.
El fertilizante orgánico CFP 3 permite aportar materia orgánica y nutrientes al suelo, contribuyendo a mejorar su fertilidad y a reducir la dependencia de fertilizantes minerales. Además, al contar con un marco regulado, favorece una aplicación más trazable, planificada y ajustada a las necesidades reales de los cultivos.
Una gestión más ordenada para proteger suelos y aguas
La contaminación por nitratos es uno de los grandes retos asociados a la gestión de nutrientes en zonas agrícolas y ganaderas. La valorización del digestato como fertilizante orgánico regulado puede contribuir a una gestión más ordenada, porque permite conocer mejor el origen, la composición y el destino de los nutrientes aplicados al suelo.
No se trata de sustituir el criterio agronómico, sino de reforzarlo. La aplicación de fertilizantes orgánicos debe realizarse dentro de planes de fertilización que tengan en cuenta las necesidades del cultivo, las características del suelo, los periodos adecuados de aplicación y los límites establecidos por la normativa.
Conservar el suelo es, en definitiva, proteger la base productiva y ambiental de nuestros territorios. La valorización de residuos agroganaderos y agroindustriales a través de la digestión anaerobia permite avanzar hacia un modelo más circular, en el que los nutrientes se recuperan, se gestionan con trazabilidad y vuelven al campo en forma de fertilizante orgánico. En Biorig trabajamos para que este proceso contribuya a una gestión más eficiente de los residuos, a la producción de energía renovable y a una fertilización más sostenible, reforzando el papel del sector primario como aliado imprescindible en la conservación del suelo y en la transición ecológica.
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¿Qué es el biometano?
El biometano, gas de origen renovable clave para la transición y la independencia energética.
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De residuos orgánicos a biogases gracias a la digestión anaerobia
Madrid, 30.06.26. La energía verde es el pilar de la transición energética y una de las principales vías para reducir emisiones, mejorar la independencia energética y avanzar hacia un modelo más sostenible. En un contexto marcado por la necesidad de descarbonizar la economía y reducir la dependencia de fuentes externas, la obtención de energía a través de la digestión anarobia se posiciona como una solución estratégica para garantizar un suministro energético más seguro, competitivo y alineado con los objetivos climáticos europeos.
La digestión anaerobia (o también «digestión anaeróbica») es un proceso biológico en el que la materia orgánica se descompone en ausencia de oxígeno. Este fenómeno ocurre de forma natural, pero en las plantas de tratamiento se reproduce en condiciones controladas para maximizar su eficiencia. Su desarrollo permite no solo sustituir fuentes fósiles, sino también transformar la forma en la que se producen, gestionan y consumen los recursos energéticos.
¿Cómo funciona la digestión anaerobia?
Durante el proceso de digestión anaerobia, los microorganismos transforman los residuos orgánicos en biogás (compuesto principalmente por metano y dióxido de carbono) y en un subproducto conocido como digestato. Este biogás, tras un proceso de purificación, puede convertirse en biometano, un gas renovable con características equivalentes al gas natural y apto para su uso energético.
De esta manera, lo que tradicionalmente se ha gestionado como un residuo pasa a convertirse en un recurso. El metano deja de emitirse de forma difusa a la atmósfera y se captura para su aprovechamiento energético, reduciendo emisiones y mejorando la eficiencia del sistema. Al mismo tiempo, el digestato puede valorizarse como fertilizante orgánico, contribuyendo a mejorar la calidad del suelo y a reducir la dependencia de fertilizantes químicos.
¿Por qué es importante este proceso?
La gestión de los residuos orgánicos se ha convertido en uno de los grandes desafíos ambientales y productivos de la actualidad. En sectores como el agroganadero, donde se generan millones de toneladas de purines, estiércoles y restos agrícolas cada año, el problema no es solo su volumen, sino la forma en la que se gestionan.
Cuando estos residuos se descomponen sin control, liberan metano a la atmósfera, un gas con un elevado impacto climático. Además, esta gestión tradicional puede generar problemas de olores, contaminación de suelos y aguas, y una creciente presión regulatoria sobre agricultores y ganaderos. En este contexto, dar respuesta a este reto requiere soluciones que sean eficaces, aplicables y sostenibles en el tiempo, como la digestión anaerobia, para optimizar la gestión de estos residuos.
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La digestión anaerobia, motor de la transición energética
Más allá de la gestión de residuos, la digestión anaerobia desempeña un papel estratégico en la transición energética. Permite reducir emisiones, optimizar recursos y generar energía renovable de forma gestionable y local.
En Biorig trabajamos para dar respuesta a este reto desde una perspectiva integrada y de proximidad, transformando residuos agroganaderos en energía renovable y fertilizantes orgánicos, y contribuyendo a una gestión más eficiente y sostenible de los recursos.
De esta forma, avanzamos hacia un modelo energético más equilibrado, conectado con el territorio y alineado con los principios de la economía circular.
Con ello contribuimos a transformar la gestión de los residuos en una oportunidad energética y territorial.
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En los últimos años, el biometano ha asumido un papel cada vez más central en el proceso de transición energética de Italia. Gracias a las inversiones impulsadas por el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR) y a los nuevos mecanismos de apoyo, el sector ha registrado un crecimiento significativo, favoreciendo tanto la construcción de nuevas plantas como la reconversión de numerosas instalaciones de biogás ya existentes. Una transformación que ha contribuido a consolidar una cadena de valor industrial hoy más estructurada y preparada para afrontar una nueva fase de desarrollo.
Pero, ¿qué ocurrirá una vez finalice el impulso extraordinario del PNRR?
Esta es la pregunta a la que intenta responder el nuevo Biomethane & Biofuels Report 2026 del Observatorio Energy & Strategy de la POLIMI School of Management. El documento ofrece una fotografía de un sector que ya ha superado su fase pionera y que dispone de tecnologías maduras, competencias consolidadas y un interés creciente por parte de los inversores. Al mismo tiempo, pone de manifiesto que la consecución de los objetivos nacionales para 2030 dependerá de la capacidad de crear un entorno favorable para la inversión, caracterizado por un marco regulatorio estable, una mayor simplificación administrativa y una visión industrial a largo plazo.
A continuación, se presentan cinco aspectos clave extraídos del informe que ayudan a comprender en qué punto se encuentra hoy el sector y cuáles serán los principales retos de los próximos años.
Cinco conclusiones clave del informe
El biometano es ya una tecnología madura
Durante muchos años, el biometano fue considerado una tecnología prometedora, pero todavía en fase de desarrollo. Hoy el escenario ha cambiado profundamente. Según el informe del Observatorio Energy & Strategy, el biometano representa uno de los vectores energéticos renovables más maduros y disponibles de forma inmediata para contribuir a la descarbonización del sistema energético italiano.
Uno de los principales puntos fuertes de esta cadena de valor es la posibilidad de aprovechar las infraestructuras de gas natural ya existentes. A diferencia de otras tecnologías emergentes, el biometano puede inyectarse directamente en la red y utilizarse en las mismas aplicaciones que el gas natural, favoreciendo una transición gradual sin necesidad de desarrollar nuevas redes de distribución.
En los últimos años, además, el sector se ha beneficiado de una importante aceleración de las inversiones, impulsada tanto por la construcción de nuevas plantas como por la reconversión de instalaciones agrícolas de biogás. Este proceso ha contribuido al desarrollo de capacidades técnicas, cadenas de valor industriales especializadas y modelos de desarrollo cada vez más eficientes.
En otras palabras, el reto ya no está relacionado con la madurez de la tecnología, sino con la capacidad del sistema para acompañar su implantación a una escala cada vez mayor.
2030 representa la verdadera prueba para el sector
El crecimiento registrado en los últimos años es significativo, pero el informe pone de manifiesto que alcanzar los objetivos fijados por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) requerirá un nuevo cambio de ritmo.
Los escenarios elaborados por el Observatorio estiman una producción nacional de entre 2,9 y 3,8 mil millones de Smc al año para 2030, mientras que el objetivo nacional se sitúa en 5 mil millones de Smc. Por tanto, sigue existiendo una brecha importante que solo podrá cerrarse manteniendo el impulso inversor y creando condiciones favorables para el desarrollo de toda la cadena de valor.
Las cifras clave del informe
Objetivo del PNIEC para 2030: 5 mil millones de Smc/año
Escenario conservador: 2,9 mil millones de Smc/año
Escenario optimista: 3,8 mil millones de Smc/año
Brecha estimada: entre 1,2 y 2,1 mil millones de Smc/año
Más que un elemento de preocupación, esta diferencia representa una clara indicación de las oportunidades que el sector todavía tiene por delante. El mercado dispone de un importante margen de crecimiento, siempre que se mantengan políticas capaces de apoyar su desarrollo más allá de la finalización de las medidas extraordinarias del PNRR.
Los incentivos han puesto en marcha el camino. Ahora hace falta continuidad
Uno de los aspectos más interesantes que pone de relieve el informe es el papel desempeñado por las políticas públicas. El PNRR y los mecanismos de apoyo han representado un acelerador fundamental para el desarrollo de nuevos proyectos y para la reconversión de numerosas plantas existentes. Sin embargo, los operadores del sector subrayan que el siguiente paso requiere algo diferente a los incentivos extraordinarios: una perspectiva estable a largo plazo.
Las inversiones en biometano tienen, de hecho, horizontes industriales plurianuales. Por este motivo, la continuidad del marco regulatorio se convierte en un elemento tan determinante como el propio apoyo económico.
Entre las principales prioridades identificadas por el informe se encuentran:
Simplificación de los procedimientos administrativos
Reducción de los plazos para las conexiones a la red de gas
Mayor integración de la cadena de valor
Un marco regulatorio estable y previsible a largo plazo
El crecimiento del sector dependerá, por tanto, no solo de la disponibilidad de recursos financieros, sino también de la capacidad para construir un ecosistema favorable a la inversión y a la innovación.
El valor del biometano va más allá de la producción de energía
La contribución del biometano no se limita a sustituir al gas fósil. Su desarrollo permite valorizar biomasa, residuos agrícolas y subproductos orgánicos de acuerdo con los principios de la economía circular, transformando materiales que representan un coste de gestión en un recurso energético renovable.
Esta característica convierte al biometano en una tecnología especialmente interesante también desde el punto de vista del desarrollo territorial. Además de producir energía, esta cadena de valor contribuye a generar nuevas oportunidades económicas para el sector agrícola, favorece una gestión más sostenible de los residuos orgánicos y refuerza la resiliencia energética del país.
El informe también pone de relieve que el biometano puede desempeñar un papel estratégico en aquellos sectores donde la electrificación resulta más compleja, como determinados procesos industriales y parte del sector del transporte. En este sentido, el biometano no representa una alternativa a la electrificación, sino una solución complementaria capaz de ampliar las herramientas disponibles para alcanzar los objetivos de descarbonización.
Después del PNRR comienza la verdadera fase de desarrollo
Si los últimos años han estado marcados por el inicio de una nueva etapa de inversiones, el periodo que acompañará al sector hasta 2030 será el de su madurez industrial.
El verdadero desafío ya no será demostrar el valor del biometano, ampliamente reconocido, sino crear las condiciones necesarias para que esta cadena de valor pueda seguir creciendo de forma estable, competitiva y sostenible.
Esto significa favorecer una mayor integración a lo largo de toda la cadena de valor, impulsar la innovación tecnológica, reforzar el diálogo entre instituciones, empresas y territorios, y desarrollar una planificación a largo plazo capaz de dar continuidad a las inversiones.
El informe del Politécnico transmite, por tanto, un mensaje claro: el sector ha alcanzado un grado de madurez que le permite contribuir de manera significativa a los objetivos energéticos y climáticos de Italia. Su evolución dependerá ahora, sobre todo, de la capacidad del sistema país para acompañar su crecimiento mediante políticas coherentes y una visión industrial compartida.
La contribución de Biorig al desarrollo del sector
En este contexto se enmarca también el compromiso de Biorig, que ha elegido Italia como uno de sus mercados estratégicos para el desarrollo del biometano. Gracias a la fortaleza de su sector agrícola, a la disponibilidad de residuos agroganaderos y al crecimiento experimentado por la cadena de valor en los últimos años, el país reúne las condiciones necesarias para consolidar un sector capaz de contribuir de forma decisiva a la transición energética.
El objetivo de Biorig es contribuir a este proceso mediante nuevas plantas alimentadas con residuos agroganaderos y un modelo basado en la economía circular, la valorización de los recursos locales y la integración con el territorio. No se trata únicamente de producir energía renovable, sino también de generar valor para el sector primario, crear nuevas oportunidades para las comunidades rurales y acompañar el crecimiento de una cadena de valor industrial capaz de combinar innovación, sostenibilidad y desarrollo económico.
Una visión plenamente alineada con las conclusiones del informe del Politécnico, que identifica el biometano como una de las tecnologías llamadas a desempeñar un papel cada vez más relevante en la descarbonización, la seguridad energética y la competitividad de Italia durante los próximos años.
Madrid, 19-06-26.La fertilización se ha convertido en uno de los grandes desafíos del sector agrario europeo. El aumento de los costes de producción, la dependencia de fertilizantes minerales importados y una normativa cada vez más exigente están impulsando la búsqueda de nuevas soluciones que permitan mantener la productividad de las explotaciones agrícolas y, al mismo tiempo, mejorar la sostenibilidad de los suelos. En este contexto, Biorig participó en las jornadas Fertilización SOStenible, organizadas por ASAJA Soria, para compartir su modelo de valorización de residuos agroganaderos y la producción de fertilizante orgánico certificado CFP 3.
Durante el encuentro, Ángel Martín, director de Desarrollo y Promoción de Biorig para España y Portugal, explicó cómo la compañía transforma exclusivamente purines, estiércoles y paja en recursos de valor para el sector primario mediante un modelo de economía circular que combina la producción de energía renovable con la recuperación de nutrientes y materia orgánica para los suelos.
Un fertilizante orgánico certificado para responder a los nuevos retos del campo
La agricultura europea afronta una doble presión. Por un lado, los costes asociados a los fertilizantes minerales continúan condicionados por la volatilidad de los mercados internacionales y las tensiones geopolíticas. Por otro, las nuevas políticas comunitarias y nacionales fomentan una fertilización más eficiente, basada en la recuperación de nutrientes y el aporte de materia orgánica a los suelos.
La respuesta de Biorig pasa por la producción de fertilizante orgánico certificado CFP 3, un producto regulado por el Reglamento (UE) 2019/1009 y obtenido a partir de materias primas agroganaderas de proximidad sometidas a procesos avanzados de digestión anaerobia e higienización.
A diferencia de otros modelos de valorización, Biorig trabaja exclusivamente con purines, estiércoles y paja, sin emplear residuos urbanos, lodos de depuradora ni residuos de matadero. Esta selección de materias primas permite garantizar una mayor trazabilidad, homogeneidad y calidad agronómica del fertilizante resultante.
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Del residuo al recurso: una solución circular para el territorio
La producción de biometano es mucho más que la generación de energía renovable. Durante el proceso de digestión anaerobia, los residuos agroganaderos se transforman en biogás, que posteriormente se convierte en biometano y CO₂ biogénico, mientras que la fracción sólida resultante se valoriza para producir fertilizante orgánico certificado.
Este modelo permite recuperar nutrientes presentes en las materias primas originales y devolverlos al suelo de forma controlada, contribuyendo a mejorar la fertilidad de las tierras agrícolas y favoreciendo una gestión más eficiente de los recursos disponibles en el territorio. Además, al tratarse de un producto higienizado y certificado, facilita una mayor trazabilidad en la gestión de nutrientes y aporta seguridad tanto para agricultores como para administraciones.
Regenerar el suelo y reducir la dependencia exterior
Uno de los mensajes centrales defendidos por Biorig durante la jornada fue la necesidad de avanzar hacia modelos de fertilización que no solo aporten nutrientes, sino que también contribuyan a mejorar la salud de los suelos.
Los fertilizantes orgánicos permiten incorporar materia orgánica estabilizada, favoreciendo la actividad biológica del suelo, mejorando la retención de agua y ayudando a conservar su estructura y fertilidad a largo plazo. Este enfoque resulta especialmente relevante en un contexto en el que una parte significativa de los suelos europeos presenta problemas relacionados con la pérdida de materia orgánica y la degradación de sus propiedades agronómicas.
Al mismo tiempo, la recuperación de nutrientes procedentes de residuos agrícolas y ganaderos contribuye a reducir la dependencia de fertilizantes minerales importados, reforzando la autonomía estratégica del sector agrario y aprovechando recursos que ya se generan en el propio territorio.
BIORIG, economía circular y sostenibilidad energética
Biorig, es la división de producción de biometano de Solarig. Nace con el objetivo de aportar soluciones innovadoras en el campo de los gases renovables, como el biometano. Su actividad se centra en la gestión de materias primas agroganaderas orgánicas para su transformación en gases renovables e impulsar el desarrollo de proyectos en el ámbito de la transición energética y la economía circular.
Biorig apuesta por un modelo de economía circular basado en la valorización y gestión de las materias primas agrícolas y ganaderas, el compromiso con el desarrollo de las comunidades locales, y el fomento de la producción de gases renovables para acelerar la transición energética de los lugares donde opera.
Las plantas cuentan con un proceso de garantías ambientales elevado para asegurar su integración
Madrid. 05.06.2026. Cada proyecto de biometano comienza mucho antes de que se coloque la primera piedra. Antes de iniciar su construcción, debe superar un proceso de evaluación ambiental, urbanística y administrativa que tiene un objetivo claro: garantizar que la instalación es compatible con el entorno, cumple la normativa vigente y dispone de todas las medidas necesarias para proteger el medio ambiente y a las comunidades locales.
La tramitación ambiental es el conjunto de procedimientos mediante los cuales las administraciones públicas evalúan los posibles efectos de un proyecto sobre el territorio antes de autorizar su construcción y operación.
En el caso de las plantas de biometano, esta evaluación resulta especialmente relevante porque son instalaciones vinculadas a la gestión y valorización de residuos orgánicos. Por ello, deben acreditar desde el inicio aspectos como:
La idoneidad de su ubicación.
La compatibilidad urbanística del emplazamiento.
La protección de la biodiversidad y los espacios naturales.
La gestión de olores, ruido y emisiones.
La protección de aguas superficiales y subterráneas.
La seguridad industrial de las instalaciones.
La correcta gestión de los subproductos generados durante el proceso.
Este análisis permite identificar potenciales impactos, diseñar medidas preventivas y correctoras y verificar que el proyecto cumple con toda la legislación aplicable antes de recibir autorización.
Cronograma: del inicio de la evaluación ambiental
Instalaciones como las plantas de biometano cuentan con una tramitación ambiental que puede prolongarse durante años hasta la obtención de los permisos ambientales, imprescindibles para iniciar la construcción y operación de los activos.
Definición y diseño del proyecto
El promotor analiza distintas alternativas de emplazamiento y diseño para seleccionar la opción técnica, ambiental y socialmente más adecuada.
Estudios de campo y caracterización ambiental
Equipos especializados realizan trabajos de análisis del territorio para estudiar factores como, por ejemplo, la fauna y la flora, los hábitats y espacios protegidos; la hidrología; la calidad del aire y acústica; el paisaje; el patrimonio cultural y arqueológico; los riesgos naturales e inundabilidad o el contexto socioeconómico.
Elaboración del Estudio de Impacto Ambiental
Con la información recopilada se redacta el Estudio de Impacto Ambiental (EsIA), un documento técnico que evalúa los posibles efectos del proyecto y define las medidas necesarias para prevenir, corregir o compensar impactos. En proyectos de Biorig, estos estudios se tramitan para la obtención de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), un requisito indispensable para poder obtener la Autorización Ambiental Integrada (AAI) que permite la operación de las plantas.
Consulta a organismos competentes
Durante la tramitación se solicita información y valoración a diferentes administraciones y organismos especializados en materias como medio ambiente, patrimonio cultural, biodiversidad o gestión del agua.
Información pública y evaluación administrativa
La documentación se somete a revisión por parte de las administraciones competentes y, cuando corresponde, a procesos de información pública para garantizar la transparencia y la participación mediante la publicación de la documentación presentada en los boletines oficiales de la administración correpondiente.
Declaración de Impacto Ambiental (DIA)
La administración ambiental emite la Declaración de Impacto Ambiental, donde determina si el proyecto es ambientalmente viable y establece las condiciones obligatorias para su desarrollo.
Autorización Ambiental Integrada (AAI)
En instalaciones como las plantas de biometano, la tramitación incorpora una Autorización Ambiental Integrada, que regula aspectos como emisiones, gestión de residuos, control ambiental, mejores técnicas disponibles y condiciones de operación. Obtener esta autorización es un paso es fundamental para la puesta en marcha del activo.
Licencias y autorizaciones finales
Una vez obtenidas las resoluciones ambientales favorables, el proyecto completa los trámites urbanísticos y sectoriales necesarios para obtener la licencia de obras.
Ready to Build (RtB)
Solo cuando todas las autorizaciones han sido concedidas, el proyecto alcanza el estado de Ready to Build (RtB) y puede iniciar su construcción.
Más allá de la autorización: el control continúa
La obtención de los permisos no marca el final del proceso ambiental. Los proyectos autorizados deben implantar programas de seguimiento y vigilancia ambiental para comprobar que las medidas aprobadas se cumplen correctamente durante la construcción y la operación de la planta.
Estos programas incluyen controles periódicos sobre aspectos como, por ejemplo, las emisiones atmosféricas; los niveles de ruido; la gestión de aguas; funcionamiento de los sistemas de control de olores; la protección de la fauna y la flora o la correcta aplicación de medidas preventivas y correctoras. Los estudios ambientales incorporan además planes específicos de vigilancia destinados a verificar el cumplimiento de todas las condiciones establecidas por la administración.
Biorig: rigor ambiental para impulsar la economía circular
El biometano permite transformar residuos orgánicos en energía renovable, reducir emisiones, producir fertilizantes orgánicos y contribuir a una gestión más sostenible de los recursos agroganaderos. Sin embargo, estos beneficios solo son posibles cuando los proyectos se desarrollan bajo criterios técnicos y ambientales rigurosos.
Ese es, precisamente, el enfoque con el que Biorig impulsa sus proyectos: una industria verde de proximidad, basada en la valorización de materias primas agroganaderas locales y en la integración responsable de las plantas en el territorio. No se trata solo de producir biometano, sino de hacerlo con trazabilidad, seguridad, diálogo con las comunidades y compromiso con el desarrollo económico de las zonas rurales.
La tramitación ambiental constituye precisamente esa garantía. Un proceso exigente que analiza cada proyecto en profundidad, evalúa sus posibles impactos y establece las condiciones necesarias para que pueda integrarse de forma segura y responsable en el territorio.
Porque la transición energética no consiste únicamente en producir energía renovable. Consiste en hacerlo de manera compatible con la protección del medio ambiente, el desarrollo económico local y el bienestar de las comunidades que acogen estas infraestructuras.
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Nuestra actividad
¿Qué es el biometano?
El biometano, gas de origen renovable clave para la transición y la independencia energética.
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La energía verde es aquella que se obtiene a partir de recursos naturales y cuya producción genera un impacto ambiental muy reducido, especialmente en términos de emisiones contaminantes y gases de efecto invernadero.
La energía verde se ha convertido en uno de los conceptos más importantes de la transición energética. Cada vez más hogares, empresas e instituciones buscan alternativas capaces de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y avanzar hacia un modelo energético más sostenible.
Soluciones capaces de descarbonizar sectores
En un contexto marcado por la necesidad de descarbonizar la economía y reducir la dependencia de fuentes externas, la energía verde se posiciona como una solución estratégica para garantizar un suministro energético más seguro, competitivo y alineado con los objetivos climáticos europeos.
Sin embargo, cuando hablamos de energía verde no nos referimos únicamente a la electricidad producida mediante fuentes renovables. La transformación energética requiere también soluciones capaces de descarbonizar sectores donde la electrificación resulta más compleja, como determinadas industrias, La energía verde forma parte de una transformación más amplia del sistema energético mundial, basada en el despliegue de energías renovables, el desarrollo de gases renovables y una mayor eficiencia en el uso de los recursos. En este contexto, tecnologías como el biometano están llamadas a desempeñar un papel fundamental en la construcción de un sistema energético más limpio, eficiente y circular.
¿Por qué la energía verde es clave para el futuro?
La necesidad de acelerar la transición energética responde a varios desafíos globales.
Aumentar la independencia energética
La energía producida a partir de recursos locales permite reducir la dependencia de combustibles importados y mejorar la seguridad de suministro.
Impulso económico
La transición energética genera nuevas oportunidades de inversión, empleo y actividad industrial, especialmente en áreas rurales y territorios con gran disponibilidad de recursos renovables.
Aprovechar mejor los recursos disponibles
Muchas tecnologías verdes permiten utilizar recursos que ya existen en el territorio, impulsando modelos más eficientes y sostenibles.
Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero
La producción y consumo de energía continúan siendo una de las principales fuentes de emisiones de CO₂. Sustituir los combustibles fósiles por energías verdes es una de las herramientas más eficaces para avanzar hacia la descarbonización.
¿Es lo mismo energía verde que renovable?
Las energías renovables son aquellas que proceden de fuentes capaces de regenerarse de forma natural, como el sol, el viento o el agua. La energía verde va un paso más allá. Además de ser renovable, busca minimizar el impacto ambiental durante todo su ciclo de vida y contribuir activamente a la reducción de emisiones.
En Biorig trabajamos para impulsar esta transformación, desarrollando proyectos de gases renovables que permiten integrar la energía verde en el sistema actual
Diferentes tecnologías que contribuyen a la transición energética.
01Gases renovables Los gases renovables representan una de las soluciones más prometedoras para descarbonizar aquellos sectores donde la electrificación no siempre es viable.
Dentro de este grupo destaca especialmente el biometano.
02Energía solar La energía solar aprovecha la radiación del sol para generar electricidad o calor. Es una de las fuentes renovables con mayor crecimiento en todo el mundo.
03Energía eólica La energía eólica transforma la fuerza del viento en electricidad mediante aerogeneradores.
04Energía hidraúlica Utiliza la energía del agua para producir electricidad y constituye una de las tecnologías renovables más consolidadas.
05Energía geotérmica Aprovecha el calor natural del interior de la Tierra para generar energía térmica y eléctrica.
Biometano: energía verde y economía circular
La transición energética necesita también moléculas renovables capaces de sustituir al gas natural fósil en usos industriales, residenciales y de transporte. El biometano es precisamente una de esas soluciones.
Se trata de un gas renovable obtenido a partir de residuos orgánicos mediante procesos biológicos de digestión anaerobia y posterior depuración. El resultado es una molécula con características equivalentes a las del gas natural convencional, pero producida a partir de recursos renovables.
La producción de biometano permite evitar emisiones asociadas a la gestión convencional de residuos orgánicos y sustituir combustibles fósiles por una alternativa renovable.
Convierte residuos en recursos
La materia prima utilizada para producir biometano procede de residuos ya existentes, favoreciendo una gestión más eficiente y sostenible.
Favorece la economía circular
El proceso no solo genera energía renovable. También produce fertilizantes orgánicos que pueden volver a utilizarse en la actividad agrícola, cerrando el ciclo de los nutrientes.
Impulsa la independencia energética
El biometano se produce localmente a partir de recursos disponibles en el territorio, reduciendo la dependencia de importaciones energéticas.
Descarboniza sectores difíciles de electrificar
Industrias intensivas en energía, procesos térmicos o determinados segmentos del transporte encuentran en el biometano una alternativa renovable compatible con sus necesidades energéticas.
Genera empleo y actividad económica
Las plantas de producción de biometano contribuyen a crear empleo cualificado, atraer inversión y fortalecer el tejido económico local, especialmente en zonas rurales.
El futuro de la energía verde será multienergético
La transición energética no consiste en sustituir una tecnología por otra. El desafío requiere combinar distintas soluciones capaces de trabajar de forma complementaria. La energía solar, la energía eólica, el almacenamiento energético y los gases renovables forman parte de un mismo ecosistema destinado a reducir emisiones y garantizar la seguridad del suministro.
Por eso, cada vez más expertos coinciden en que el futuro energético será multienergético: un modelo donde la electricidad renovable conviva con moléculas verdes como el biometano para ofrecer soluciones adaptadas a las necesidades de cada sector. Esta visión es la que está impulsando Solarig y Biorig mediante el desarrollo de soluciones energéticas integradas que combinan renovables, almacenamiento y gases verdes para acelerar la descarbonización y el desarrollo sostenible de los territorios.
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Madrid, 19-05-26. Biorig ha participado en el Congreso de Biometano de Varsovia, uno de los encuentros de referencia para el mercado polaco de biogás y biometano, que se ha celebrado los días 18 y 19 de mayo en el DoubleTree by Hilton de la capital polaca.
El evento, organizado por el editor de Biomasa Magazine, ha reunido a inversores, desarrolladores, propietarios de instalaciones de biogás, operadores, agricultores, empresas agroalimentarias, proveedores tecnológicos, compañías del sector energético y representantes de la administración pública. El objetivo ha sido abordar los principales retos del despliegue del biometano en Polonia: regulación, certificación, conexión a red, financiación, contratación, modelos de mercado y colaboración entre actores locales e internacionales.
En este contexto, Diego Azqueta Smith, director de desarrollo internacional de Biorig, ha participado con la presentación “¿Qué busca un inversor en el sector del biometano? Criterios, valoración y mejores prácticas en alianzas: perspectivas desde España, Italia y Polonia”. Su intervención se ha enmarcado en la sesión dedicada a los mercados europeos de biometano y las lecciones que pueden extraerse para acelerar el desarrollo del sector en Polonia.
Durante su presentación, Azqueta ha abordado qué elementos convierten un proyecto de biometano en una oportunidad verdaderamente invertible. Entre ellos, la disponibilidad de materia prima agroganadera, la seguridad regulatoria, la madurez en la tramitación, la conexión a red, la estructura de los contratos de suministro y venta, y la existencia de socios locales con capacidad real de ejecución.
La visión de Biorig parte de una idea central: el potencial por sí solo no es suficiente. Para atraer inversión, los proyectos necesitan visibilidad, estructura y capacidad de convertirse en activos bancables. Esta aproximación se apoya en la experiencia de la compañía en España, donde desarrolla una cartera de más de 20 proyectos basada en plantas de mayor escala y materias primas agroganaderas, y en Italia, un mercado más maduro, con regulación e incentivos que han permitido acelerar el despliegue de instalaciones descentralizadas.
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Biorig en Polonia
La participación de Biorig en el congreso se produce tras el anuncio realizado por la compañía en Polonia para desarrollar más de 20 instalaciones de biometano en el país. Este plan contempla una capacidad superior a 1 TWh anual de producción renovable, con la primera instalación prevista para producir en 2030.
Polonia representa una de las principales fronteras de crecimiento para el biometano en Europa. El país cuenta con una base agrícola y agroalimentaria de gran dimensión, una necesidad estratégica de diversificación energética y un mercado todavía en fase inicial. Para Biorig, este contexto abre una oportunidad clara: transformar recursos locales en energía renovable, fertilizantes orgánicos y desarrollo industrial en el territorio.
En Polonia, Biorig busca colaborar con desarrolladores, propietarios de instalaciones de biogás y plataformas con carteras de proyectos en fases avanzadas de desarrollo o listas para construir. La compañía aspira a aportar capital, experiencia técnica, disciplina industrial y una visión de largo plazo para convertir proyectos locales en activos renovables sólidos y competitivos.
BIORIG, economía circular y sostenibilidad energética
Biorig, es la división de producción de biometano de Solarig. Nace con el objetivo de aportar soluciones innovadoras en el campo de los gases renovables, como el biometano. Su actividad se centra en la gestión de materias primas agroganaderas orgánicas para su transformación en gases renovables e impulsar el desarrollo de proyectos en el ámbito de la transición energética y la economía circular.
Biorig apuesta por un modelo de economía circular basado en la valorización y gestión de las materias primas agrícolas y ganaderas, el compromiso con el desarrollo de las comunidades locales, y el fomento de la producción de gases renovables para acelerar la transición energética de los lugares donde opera.
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